Parroquia Santa Catalina

Aranda de Duero

Diócesis de Burgos

SACERDOTES

Juan Carlos Argüeso Sobaler  (Párroco)

 

 

Nació el día 20 de Abril de 1969 en un pueblecito al sur de Cantabria, Barrio de Campoo, a diez kilómetros de la ciudad de Reinosa y a cuatro del nacimiento del río Ebro. El cuarto de cinco hermanos, hijo de Miguel y Mª Ángeles, de padres agricultores y ganaderos, aprendió desde su niñez el valor de las tradiciones y costumbres de sus mayores que han ido forjando su personalidad y misión.

Hizo los estudios de Primaria en el colegio San José de Reinosa, regentado por los hermanos Menesianos; siendo monaguillo en su pueblo natal y ayudante de D. Alfonso, un sacerdote piadoso y entregado.

Tuvo la inquietud de ir al seminario de Burgos donde realizó los estudios de secundaria y Bachiller en el seminario Menor de San José. Posteriormente realizó los cursos de Filosofía y Teología en la Facultad del Norte de España con sede en Burgos. Esos últimos cursos recibió los ministerios de lectorado y acolitado. Continuó sus estudios de licenciatura dogmática como diácono y un año más tarde defendería su tesis sobre los nuevos movimientos religiosos y en su relación con la mariología, dirigida por el Dr. Manuel Guerra. Aunque fue un trabajo de investigación sobre los Testigos de Jehová, mormones, vida universal y movimiento gnóstico cristiano universal, finalmente concretó su trabajo en los primeros.

Dos años después comenzó la carrera de Psico-pedagogía en la Universidad de Pamplona (Navarra), donde cursó sus dos primeros cursos que tendría que suspenderlos por encargos pastorales.

Fue ordenado sacerdote el 17 de Junio de 1995 en la parroquia de la Sagrada Familia de Burgos.

Su primer destino fueron 16 pueblos al norte de Burgos, en el valle de Montija, sustituyendo a dos curas. De ahí marchó a Madrid a hacer el servicio militar donde ejerció de capellán en el cuartel de la Base de San Pedro de Colmenar Viejo (Madrid) y en la base de Alfonso XIII en el Paseo de Extremadura de Madrid. Regresó a Burgos donde estuvo tres años de Vicario Parroquial de Nuestra Señora de Fátima en la ciudad de Burgos, de ahí fue destinado a Melgar de Fernamental, una villa a 50 kilómetros al oeste de Burgos, limítrofe con Palencia, donde estuvo 5 años de Vicario Parroquial y con la atención de varios pueblos colindantes y la enseñanza en el “IES Odra Pisuerga”.

En el año 2008  le pidieron que formase parte de un equipo de especialistas de sectas RIES (Red Internacional sobre el Estudio de Sectas) y participó en la creación de un programa de sectas radiofónico en “Radio María” titulado “conoce las sectas”, donde estuvo algo más de dos años con el programa. Posteriormente fue nombrado párroco de Huerta de Rey, Arauzo de Miel, Doña Santos y Quintanarraya, donde ejerció su ministerio ocho años. En su primer año participó en un concurso educativo sobre la mejora de calidad, en el IES de Salas de los Infantes, en el XXIII premio “Giner de los Rios”, resultando ganador con un trabajo titulado “Energías renovables y Medio Ambiente”.

Años posteriores se dedicó además de restaurador de iglesias y ermitas, a compaginar con la de profesor del colegio de primaria “CRA La Demanda” de Huerta del Rey, sobre todo a su labor prolífera de escritor. En ese periodo de ocho años escribió seis libros titulados: 1.- Un siglo para el recuerdo 2.- Apellidos y Genealogía; 3.- Encanto de un cura rural; 4.- Teodomiro, presencia de Dios en el pueblo; 5.- El amor pasó por sus manos y 6.- Pinarejos, dulce nombre a María.

Finalmente desde septiembre de 2013 fue nombrado párroco de Santa Catalina de Alejandría en la Villa de Aranda de Duero donde actualmente reside y ejerce su ministerio sacerdotal. En estos años ha impartido clases de religión en el colegio público “Castilla”. Da charlas de formación a religiosas concepcionistas franciscanas de Peñaranda de Duero y Arcipreste de la Villa.

Aficionado a la lectura, al campo, al humor… su gran pasión siempre ha sido el deporte, de todo tipo, en especial el futbol, sí es así, que aun siendo cura ha seguido jugando en equipos federados allí donde ha ejercido su ministerio y donde actualmente lo sigue ejerciendo todas las semanas con un grupo numeroso de emigrantes latinos de Colombia, Ecuador y Honduras.

El mismo se define como una persona sencilla y humilde donde sus valores fundamentales son la FE, la FAMILIA y el TRABAJO.

 

D. Carmelo Gil Bueno (Sacerdote Jubilado)

 

 

  Nací en Zazuar un 17 de Julio de 1933, en el seno de una familia cristiana y humilde.Era el mayor de cuatro hermanos y mis padres fueron Gregorio y Gregoria (el Goyo y la Goya, como eran conocidos en el pueblo). Y a los que después de Dios, estoy agradecido por lo que me dieron y por su sacrificio por los hijos.

  Mi padre trabajaba en una fábrica resinera que había en el pueblo. Con el jornal que ganaba y con el cultivo de unas viñas, pudo sacar la familia adelante sobre todo en aquellos años de la posguerra.

  Mi vocación tuvo su origen en mis deseos de ser monaguillo. Y lo fui. Me atraían las ceremonias litúrgicas de la parroquia, los cánticos y las misas solemnes. Vivía con interés la Semana Santa, la Navidad y otras fiestas solemnes.

  No puedo olvidar sobre todo, a dos maestros que me enseñaron las primeras letras: D. Teófilo y D. Daniel, excelentes maestros.

  D. Gregorio, el párroco, me dijo un día que si quería ir al seminario. Le dije que sí y él comenzó a enseñarme las primeras nociones de latín.

  Comencé mis estudios para sacerdote en el seminario del Burgo de Osma, el año 1945 y allí continué hasta el 1956 en que tuve que pasar a Burgos, por el cambio de diócesis de la parte sur de nuestra provincia.

La vida en el seminario en aquellos años era dura, de una austeridad espartana. Recuerdo aquellos años con alegría y gratitud. Allí se fue forjando mi vocación. ¿Cómo no recordar a aquellos profesores y formadores? A Dios y a ellos debo mi formación. Ellos me dieron lo que sabían y podían. En aquellos tiempos el seminario era un mundo. Estaba a rebosar. Ahora cuando lo visito me da pena el verlo casi vacío tan solo y desmantelado por algunas de sus dependencias.

  El último curso lo hice en Burgos en el viejo seminario de San Jerónimo, hoy facultad de Teología. Allí me sentí también muy contento con un ambiente quizá más abierto.

  Las órdenes sagradas las recibí en el Burgo de Osma y en Burgos. Don Saturnino Rubio Montiel me ordenó de órdenes menores (hoy ministerios) y subdiaconado. Don Luciano Pérez Platero me ordenó de diácono y presbítero.

  Mi primer nombramiento fue de ecónomo de Zuzones y Guma. Allí pasé trece años que recuerdo con cierta nostalgia. Casi me atrevo a decir que fueron los años más felices de mi vida sacerdotal. En aquellos años Zuzones era una parroquia con dos escuelas de niños, había juventud, había campo para el trabajo pastoral. Además estaba arropado por los buenos padres agustinos de La Vid, de los que tengo felices recuerdos.

  Guma era un pueblo de I.N. de Colonización. Un pueblo recién estrenado. Cuarenta casas con familias numerosas. En total unos doscientos habitantes. Vinieron de distintas partes de España, principalmente de los pueblos cercanos a los pantanos de Entrepeñas y Buendía. También guardo grato recuerdo de esta parroquia.

  El año 1970 por el mes de Septiembre, recibí el nombramiento de vicario de la parroquia de Santa Catalina de Aranda de Duero. Lo recibí con sorpresa y preocupación. Era una parroquia recién estrenada y en proceso de organización.

¿Estaría yo preparado y capacitado para meterme en aquellos berenjenales? Digo con sinceridad que en aquellos momentos hubiera preferido que me hubiesen mandado a cualquier pueblecito de la diócesis.

  Tuve que retrasar varios días mi traslado a Aranda porque en aquellos días se estaban realizando unas misiones en toda la Ribera, también en mis parroquias y esperé a que terminaran.

  ¿Qué encontré al llegar a Aranda? Un barrio que se estaba formando; una parroquia que estaba dando los primeros pasos; una nave sencilla pero decente que servía de templo y una vieja casita que nos servía para despacho parroquial y salas, aunque pequeñas, para catequesis y reuniones. Pero sobre todo encontré a gente volcada y entusiasmada en colaborar en la construcción y organización de la parroquia.

  Había en el barrio mucho campo abierto, sin edificar. La misma avenida de Burgos estaba sin asfaltar, con polvo en verano y barro en invierno. Al llegar a Aranda, me instalé en un piso bajo de los bloques, hasta que entre mi hermano y yo pudimos pagar una entrada para el piso donde actualmente sigo viviendo.

  Comencé trabajando pastoralmente como encargado de la catequesis y de los bautizos. Todos los días visitaba el colegio Virgen de las Viñas incluso alguna vez también a la academia I.C.D. instalada por aquellos años en pisos de la calle Sol de las Moreras.

  El barrio crecía de día en día. No olvidemos que entonces empezaba a ponerse en marcha la Michelin. Era un barrio joven.

  Al poco tiempo de llegar yo, se empezó a construir la nueva parroquia juntamente con los pisos que la rodean.

  El nuevo templo fue bendecido e inaugurado por D. Segundo García, arzobispo entonces de Burgos. La nave o templo anterior, se convirtió en salones parroquiales. Por cierto, quiero manifestar el entusiasmo de los jóvenes que trabajaron para condicionar los salones, con el apoyo de D. Eugenio Romera alcalde de Aranda.

  El Sr. Arzobispo me encargó dar clase en el instituto de Formación Profesional de Santa Catalina. Allí continué durante veinticinco años hasta que me jubilé en el año 1998. Fueron años de trabajo en la docencia y en el servicio a la parroquia. Guardo buenos recuerdos de los compañeros profesores y también de los alumnos en general, aunque no faltó alguno problemático que me hizo que pasara algún mal rato.

  Durante mi vida en esta parroquia he convivido con varios sacerdotes: unos como párrocos y otros como vicarios. Con todos me he llevado bien aunque a veces  teníamos cada uno puntos de vista distintos. Pero siempre prevaleció el buen trato y entendimiento como hermanos en el sacerdocio.

  Ya estoy jubilado y doy gracias a Dios por haberme permitido llegar hasta aquí. He gastado casi toda mi vida como sacerdote en esta parroquia y aquí continuaré aportando mi granito de arena mientras Dios me de facultades para ello.

 

Visita del Sr. obispo  D. Fidel, marzo 2017

Visita del Sr. obispo

D. Isidro, verano 2017

En Fátima 2017 con el obispo de Córdoba

Con D. Adalberto

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