Parroquia Santa Catalina

Aranda de Duero

Diócesis de Burgos

MES DE MAYO.- MES DE LA VIRGEN MARÍA

Despedida a la Virgen María en el mes de mayo

 

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  DÍA 31 DE MAYO

 

La Madre y el Hijo, siempre unidos

 

Una de las frases más expresivas del Evangelio sobre la Virgen es esta:  "Junto a la Cruz de Jesús estaba su Madre". María está siempre junto a Jesús, también hoy en la Eucaristía, y por varios motivos.

 

El Cuerpo resucitado de Jesús, que está presente entre nosotros en la Eucaristía, nació de la Virgen. En el hijo hay siempre al de la madre. Además donde está Jesús se encuentra siempre Dios Padre y Dios Espíritu Santo. Y también están la Virgen y los santos, la Iglesia entera, porque Jesús es la Cabeza del Cuerpo de la Iglesia.

 

Ojalá que lo que hemos meditado en el Mes de Mayo sobre la Eucaristía y la Virgen avive nuestra fe en la presencia de Jesús en la Eucaristía, y también en la presencia de María en la Eucaristía de Jesús. La Madre y el Hijo viven siempre unidos.

 

FLOR: Promete a la Virgen participar en la Eucaristía de los domingos.

 

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   DÍA 30 DE MAYO

 

Madre de la Unidad

 

¿Cuándo llegará el día feliz de la unidad de todos los cristianos? No lo sabemos. La unión de los cristianos es un regalo de Dios que supera nuestras fuerzas humanas. En este día tan feliz y tan esperado, estará también presente la Virgen, que es Madre y Auxiliadora de los Cristianos.

 

El acto fundamental de esa unión será celebrar unidos la Eucaristía, en la misma fe y el mismo amor; porque la Eucaristía es el sacramento de la unidad.

 

Y después de la Eucaristía, nos unirán también el amor y la devoción hacia María, Madre de la Iglesia y Auxiliadora de los Cristianos. Fue Jesús quien nos la dio por Madre: "Mujer, he ahí a tu hijo". Una de las funciones de una madre en su familia es el mantener a todos unidos. María es la Madre de la Unidad de los Cristianos.

 

FLOR: Reza una Avemaría a la Virgen por la Unidad de los Cristianos.

 

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   DÍA 29 DE MAYO

 

La Eucaristía es el centro

 

Los santuarios de la Virgen atraen cada año a millones de personas. La Virgen es un irresistible imán de los corazones.

 

Pero la Virgen atrae a todos para llevarlos a su Hijo, a Jesús. El centro de todo santuario es siempre la celebración de la Eucaristía, y también el Sagrado donde se conserva la presencia de Jesús.

 

Basta poner dos ejemplos. En el santuario de la Virgen de Lourdes, los peregrinos tienen como acto central la celebración de la Eucaristía. Después se bendice a los enfermos con el Pan de la Eucaristía expuesto en la custodia. En todas las iglesias de María Auxiliadora, la celebración fundamental de la fiesta de la Virgen es la Eucaristía. La Virgen nos lleva siempre a Jesús, al Hijo de Dios, al Salvador del mundo. Es Él quien hace grande a su Madre.

 

FLOR: Pide a la Virgen que te acerque cada vez más a Jesús en la Eucaristía.

 

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      DÍA 28 DE MAYO

 

Jesús está presente en el Sagrario

 

Una muestra de afecto, de confianza, de educación es hacer una visita a alguien, sobre todo a ciertas personas.

 

Hay Alguien que nos ha prometido: "Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo". Es Jesús. En la Eucaristía nos ofrece su Cuerpo y su Sangre, que Él entregó para salvarnos. Después de la Eucaristía mantiene su presencia en el Sagrario. De un modo real, aunque invisible a nuestros ojos, Él está presente.

 

Nuestro deber es ir a visitarlo, para adorarlo, para darle gracias, para exponerle las necesidades de la Iglesia, del mundo y también las nuestras. Con Él encontraremos siempre a su Madre. Donde está el Hijo se encuentra siempre la Madre. Visitar al Santísimo y a la Virgen es una alegría, una demostración de fe y de amor.

 

FLOR: haz una visita al santísimo en una iglesia o adóralo, al menos en tu corazón.

 

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      DÍA 27 DE MAYO

 

La Eucaristía: misterio de luz

 

Ha sido un acierto de Juan Pablo II el añadir al Rosario los Misterios de Luz. Así el Rosario queda más completo con los Misterios de Gozo, Dolor, Luz y Gloria.

 

En el quinto misterio de Luz meditamos cómo Jesús instituyó la Eucaristía para entregarnos su Cuerpo y su Sangre, que Él ofreció en la Cruz por nuestra salvación. Ese Cuerpo y Sangre que Él tomó de una madre, María.

 

En el Rosario, a través del corazón de la Virgen, contemplamos la institución de la Eucaristía. ¿Qué sentía al escuchar las palabras de Jesús: "Esto es mi Cuerpo y mi Sangre, que se entregan por vosotros"? Ella le había dado a Jesús aquel Cuerpo y aquella Sangre que Jesús entregaba.

 

FLOR: Reflexiona: ¿rezas el Rosario?, ¿meditas los misterios de Jesús y de la Virgen?.

 

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      DÍA 26 DE MAYO

 

La Asociación de María Auxiliadora

 

En la vida, lo importante son las personas, no los edificios. De poco sirve levantar una hermosa casa, si después nadie va a habitarla.

 

Don Bosco edificó una magnífica basílica a María Auxiliadora, pero comprendió que la devoción a la Auxiliadora la tienen que vivir y difundir las personas. Por eso, fundó la Asociación de María Auxiliadora (ADMA). En su Reglamento leemos: "La Asociación de María Auxiliadora fue fundada por Don Bosco como instrumento privilegiado para promover la veneración al Santísimo Sacramento y la devoción a María Auxiliadora de los cristianos".

 

Lo primero, Jesús en el Santísimo Sacramento, en la Eucaristía. Y después, la Virgen Auxiliadora. Eso es lo que pretende la Asociación de María Auxiliadora.

 

FLOR: Aumenta tu fe en la Eucaristía y tu devoción a María Auxiliadora.

 

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      DÍA 25 DE MAYO

 

Tres grandes amores

 

El corazón grande y generoso de Don Bosco tuvo grandes amores: Jesús en la Eucaristía, María Auxiliadora y la Iglesia. Tres amores para llenar una vida.

 

El centro de todo era para él Jesús en su presencia de la Eucaristía. Intentó, de mil formas, llevar a todos a Jesús, el Salvador del mundo

 

Y junto a Jesús, amó apasionadamente a su Madre bendita, la Madre y Auxiliadora de los cristianos. Y junto a Jesús y a María, amó con todas sus fuerzas a la Iglesia, al Papa, a todos los cristianos, especialmente a los jóvenes; más aún, a todos los hijos e hijas de Dios. Él afirmaba: "Difundid en la Iglesia el amor y la devoción a Jesús en la Eucaristía y a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros". La presencia de Jesús y de María obra maravillas.

 

FLOR: Reflexiona: ¿cómo es tu amor a Jesús en la Eucaristía, a la Virgen y a la Iglesia?

 

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      DÍA 24 de MAYO

 

Las dos Columnas

 

San Juan Bosco narra una visión: "Me pareció encontrarme en un islote en alta mar. Delante de mí se desarrollaba un gran combate. Muchas embarcaciones de guerra trataban de destruir una majestuosa Nave, que avanzaba entre el fuerte oleaje.

 

En medio del mar, se elevaban dos altísimas Columnas. Sobre una vi la estatua de la Virgen con esa inscripción: "Auxilio de los Cristianos". Sobre la otra, de mayores proporciones, la sagrada Hostia con la inscripción: "Salvación de los Creyentes". El capitán de la Nave, el Papa, dirigía la Nave hacia las dos Columnas hasta que consiguió anclarla en ellas".

 

La nave es la Iglesia. Las dos Columnas: Jesús en la Eucaristía y la Virgen Auxiliadora. La Comunión y la Auxiliadora son la fuerza de la Iglesia, de nosotros.

 

FLOR: "María Auxiliadora, ayúdame a apreciar cada vez más la Eucaristía.

 

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      DÍA 23 DE MAYO

 

"Podéis ir en paz"

 

La orden fue clara y decidida: "Id al mundo entero y predicad el Evangelio". Eso es lo que Jesús les mandó a sus Apóstoles. Esa orden continúa Jesús dándola a todos los cristianos. Todos somos nuevos apóstoles para ir al mundo entero a predicar el Evangelio que hemos recibido.

 

La Eucaristía termina con esa invitación que hace el sacerdote en nombre de Jesús: "Podéis ir en paz", O sea: "¡Id al mundo entero y predicad el Evangelio!".

 

La Virgen es Reina de los Apóstoles, de los que quieren trabajara para llevar a a todos el Evangelio de Jesús. Al terminar la Eucaristía, cuando salimos a la calle, a nuestra vida ordinaria, la Virgen nos acompaña para que prediquemos el Evangelio con nuestra palabra, con nuestra vida, con todo lo que somos y tenemos.

 

FLOR: Da testimonio de tu fe con tus palabras y, sobre todo, con el ejemplo de tu vida.

 

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      DÍA 22 DE MAYO

 

Comunión

 

Comunión significa Común-unión. Por tanto, recibir la Comunión en la Eucaristía supone estar en común-unión con Jesús. El pecado es lo único que rompe nuestra unión con Él.

 

Celebrar la Eucaristía y no comulgar en ella es como si uno va a un banquete y se queda mirando, sin comer, en compañía de los demás invitados.

 

Quien ha vivido en perfecta común-unión con Jesús ha sido su Madre, María. Durante los nueve meses que lo llevó en su seno, vivieron íntimamente unidos. No hay unión más profunda entre dos personas que la que tienen la madre y su hijo. Y después María, en toda su vida, estuvo totalmente unida a Jesús, su Hijo y Salvador del mundo. Ella es nuestro modelo para que vivamos en común-unión con Jesús.

 

FLOR: Comulga hoy o promete hacerlo en la próxima Eucaristía que celebres.

 

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      DÍA 21 DE MAYO

 

"Padre nuestro"

 

Uno de los momentos más sentidos de la celebración de la Eucaristía es el rezo del Padrenuestro.

 

La Iglesia es la gran Familia de los hijos e hijas de Dios, Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, es nuestro Hermano mayor, que nos ha enseñado a llamar a Dios con el entrañable nombre de Padre.

 

Y para que la Iglesia sea todavía más Familia de  hijos e hijas de Dios, Él nos ha regalado una Madre, la misma que le dio a su Hijo divino al hacerse hombre. Al rezar el Padrenuestro, hemos de sentir también la presencia de la Madre de la Familia, de María,en medio de nosotros. Al celebrar la Eucaristía, la Virgen, Madre de Jesús y Madre de la Iglesia, nos anima a llamar a Dios con el nombre de Padre, porque Jesús nos ha hecho hijos o hijas de Dios.

 

FLOR: Reza el Padrenuestro, en unión con toda la Familia de los hijos e hijas de Dios.

 

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      DÍA 20 DE MAYO

 

"Por Cristo, con Él y en Él"

 

Si queremos encender un aparato electrónico, necesitamos un cable y una clavija para hacer contacto.

 

Para llegar a Dios Padre, tenemos necesidad de Jesús, su Hijo, y de su Espíritu Santo. En la celebración de la Eucaristía decimos: "Por Cristo, con Él y en Él, a Ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria".

 

Quien mejor ha realizado al llegar a Dios -por Cristo, con Él y en Él- ha sido su Madre, la Virgen. Ella, recibiendo al Hijo de Dios en su seno, se unió al Padre y al Espíritu Santo. Para Ella, Cristo fue el cable precioso que la unió con Dios. María, durante toda su vida, vivió por Cristo, con Él y en Él. La celebración de la Eucaristía nos ha de ayudar a nosotros a vivir por Cristo, con Él y en Él, como hizo la Virgen.

 

FLOR: Alaba a Dios rezando completa esta oración de la Eucaristía: "Por Él, con Él y en Él".

 

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      DÍA 19 DE MAYO

 

"Te ofrecemos, Padre"

 

Jesús en la Cruz ofreció su vida por la salvación del mundo. A su lado, María ofreció también a Jesús y se ofreció Ella misma. Ese gesto de entrega Jesús y María lo hacen actual, lo renuevan, lo hacen vivo en la celebración de la Eucaristía.

 

¿En qué momento de la celebración? Después de la consagración, el sacerdote hace presente la muerte y resurrección de Jesús y su ofrecimiento. "Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la Muerte y Resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el Pan de vida y el Cáliz de salvación".

 

Unidos a la Virgen María, hemos de ofrecer el sacrificio de Jesús, el Salvador del mundo. Más aún, hemos de ofrecernos juntamente con Él. María es para nosotros el mejor ejemplo de esa actitud de entrega para la salvación del mundo.

 

FLOR: Como hizo la Virgen, ofrece tu vida al Padre: únete al ofrecimiento de Jesús.

 

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      DÍA 18 DE MAYO

 

El Espíritu Santo hace maravillas

 

Cosas grandes las podemos hacer nosotros: inventos, creaciones artísticas, proezas deportivas. Pero milagros solo Dios es capaz de realizarlos.

 

Un milagro que Dios obra todos los días, a todas horas, es el convertir el pan y el vino en el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de Jesús. Dios Padre, por medio del Espíritu Santo, hace que Jesús esté en medio de nosotros en la Eucaristía.

 

Es un milagro semejante al que Dios Padre, por medio del Espíritu Santo, realizó en María, cuando engendró en Ella el cuerpo humano de Jesús. En la consagración, el sacerdote pide a Dios Padre que, por medio del Espíritu Santo, transforme el pan y el vino en el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de Jesús, el Hijo de María, el que Ella engendró en su seno.

 

FLOR: Pide al Espíritu Santo que obre también en ti las maravillas de su gracia.

 

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      DÍA 17 DE MAYO

 

"Demos gracias al Señor, nuestro Dios"

 

En todas Las cosas es importante distinguir lo principal de lo secundario, también en la celebración de la Eucaristía.

 

Lo más importante que hacemos en la Eucaristía es alabar a Dios, que nos ha creado, que nos ha redimido mediante el sacrifico de Jesús. Y por todo eso, le damos gracias: "Demos gracias al Señor, nuestro Dios. Es justo y necesario".

 

La persona que más ha alabado a Dios y mejor le ha dado gracias ha sido la Virgen María. En su cántico del Magníficat dice: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava". María es para nosotros el mejor ejemplo de cómo celebrar la Eucaristía. Alabemos a Dios y démosle gracias, como lo hacía la Virgen.

 

FLOR: Alaba y da gracias a Dios por todos los dones que te concede a ti y a todos.

 

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      DÍA 16 DE MAYO

 

"Palabra de Dios"

 

La celebración de la Eucaristía tiene dos partes bien claras: en la primera escuchamos la Palabra de Dios; en la segunda ofrecemos al Padre el Cuerpo de Cristo y lo recibimos después en la comunión.

 

La Palabra de Dios no es como nuestra pobre palabra humana. Por eso, la Palabra de Dios se hizo carne, se hizo hombre. El Hijo de Dios es la Palabra de Dios y se hizo carne en el seno de una madre, María. Y porque tuvo carne, boca, labios humanos pudo hablarnos de Dios con palabras humanas.

 

En la Eucaristía escuchamos siempre la Palabra de Dios: "Te alabamos, Señor". Escuchamos la Palabra del Señor: "Gloria a ti, Señor Jesús". El Señor Jesús, el Hijo de Dios que nos habla, se hizo carne en el seno inmaculado de María.

 

FLOR: Escucha o lee personalmente algunos párrafos de la Palabra de Dios.

 

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      DÍA 15 DE MAYO

 

 

"¡Salve, Cuerpo, nacido de María!"

 

El Papa ha establecido el Año de la Eucaristía. Esa gran celebración nos invita a reflexionar sobre la Eucaristía y la Virgen. El Cuerpo de Cristo resucitado, que recibimos en la Eucaristía, es el que fue engendrado en el seno de María, por obra del Espíritu Santo. En la Eucaristía, Jesús sigue vivo y presente entre nosotros.

 

En esta Novena analizaremos diversos momentos de la Eucaristía, considerando su relación con la Virgen.

 

Un hijo lleva en sí mismo algo de la madre que lo ha engendrado, alimentado y criado. En la Eucaristía, Jesús nos trae algo de su Madre bendita. La Iglesia canta en la antífona Ave verum: "Salve, Cuerpo de Cristo, nacido de la Virgen María". El Espíritu Santo nos ayuda a comprender la presencia de la Virgen en la Eucaristía.

 

FLOR: Reza: "Salve, Cuerpo de Cristo, nacido de la Virgen María".

 

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      DÍA 14 DE MAYO

 

 

"Yo estoy con vosotros"

 

Ni siquiera nuestra madre nos ha podido hacer esta promesa. "Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo". Solo Jesús es capaz de prometernos eso.

 

Pero, donde está Jesús, se encuentra también su Madre. Los dos tienen ahora su cuerpo resucitado y glorioso. Para ellos ya no existen las dificultades del tiempo y del espacio. Y pueden estar siempre, en todas partes, con todos.

 

Por tanto, si Jesús nos ha prometido que está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo, junto a Él se encuentra también su Madre. En la Eucaristía nos acompañan Jesús y su Madre bendita, todos los días, hasta el fin del mundo. Cuando celebramos la Eucaristía, cuando comulgamos, cuando visitamos a Jesús en el Sagrario, encontramos siempre a los dos.

 

FLOR: Da gracias a Jesús, porque está con nosotros todos los días de nuestra vida.

 

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   DÍA 13 DE MAYO

 

 

El Hijo resucitó a su Madre

 

Hay afirmaciones que sólo las pudo hacer Jesús, el Hijo de Dios; por ejemplo esta: "El que come mi Cuerpo y bebe mi Sangre tiene vida eterna y Yo lo resucitaré en el último día". En la comunión comemos el Cuerpo y bebemos la Sangre de Jesús resucitado. Él nos llena de vida y nos prepara a resucitar gloriosamente.

 

Todo esto se realizó de forma plena en María. Ella participaba en la Eucaristía presidida por los Apóstoles y recibía el Cuerpo y la Sangre de Jesús, que Ella misma la había dado como Madre.

 

Eso la llenaba de vida eterna, la vida de su Hijo divino, y la preparaba para resucitar y ser subida al Cielo el día de su Asunción gloriosa. Y así fue. Cuando murió María, su Hijo la resucitó y la subió en cuerpo y alma al Cielo, llena de gloria.

 

FLOR: Felicita a Jesús, porque ha subido a María en cuerpo y alma al Cielo.

 

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   DÍA 12 DE MAYO

 

La Eucaristía de los primeros cristianos

 

A veces, encontramos en la vida situaciones sorprendentes, increíbles. A la Virgen le tocó una de ellas.

 

Después de la Venida del Espíritu Santo, los Apóstoles comenzaron a celebrar la Eucaristía para hacer presente a Jesús. "Tomad y comed todos de él, porque esto es mi Cuerpo". El Espíritu Santo transformaba el pan y el vino en el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de Jesús resucitado.

 

La Virgen participó en la celebración de la Eucaristía y recibió en la comunión el Cuerpo de Jesús, ese cuerpo que Ella había dado a Jesús, pero que ahora recibía resucitado. La Comunión de la Virgen era algo sorprendente, increíble, un caso único en la historia. Ella recibía a Jesús con el entrañable amor de una madre y con la fe profunda de una creyente.

 

FLOR: Pide a a Virgen que te ayude a recibir la Eucaristía con fe profunda de creyente.

 

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   DÍA 11 DE MAYO

 

Jesús nos trae el Cielo a la tierra

 

Nuestro cuerpo forma una unidad admirable. Si los pies nos llevan a un lugar, todo el cuerpo va a ese sitio.

 

Esto podemos aplicarlo, de algún modo, a la Eucaristía. Cuando Cristo se hace presente, nos trae a Dios Padre y a Dios Espíritu Santo, porque los tres forman un solo Dios. Ese es el misterio de la Santísima Trinidad. Pero Dios nos trae a todos los que con Él viven: o sea, a la Virgen María, a los Santos, a los difuntos.

 

Por tanto, al celebrar la Eucaristía, al recibir la Comunión, Jesús nos trae la presencia de Dios Padre, de Dios Espíritu Santo, de la Virgen, de los Santos, de los difuntos. Por eso les recordamos a todos ellos en la Eucaristía. Jesús, con su presencia, nos trae el Cielo a la tierra. No hay nada más grande que la Eucaristía.

 

FLOR: Reflexiona. ¿Vives en la Eucaristía la presencia de Dios. de María y de los Santos?

 

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   DÍA 10 DE MAYO

 

El cuerpo resucitado de Jesús

 

Fue el mayor cambio de la historia: el Cuerpo de Jesús, muerto en la Cruz el Viernes Santo, resucitó gloriosamente en la mañana del Domingo de Pascua. Fue el cambio de muerte a vida.

 

Jesús resucitado había tomado su Cuerpo de una madre, María. Por eso, cuando Ella murió, Jesús resucitó a su Madre y la subió en cuerpo y alma al Cielo en el día glorioso de su Asunción.

 

En la Eucaristía recibimos el Cuerpo resucitado de Jesús. Un Cuerpo resucitado no ocupa lugar, supera el tiempo, puede estar presente en millones de lugares a la vez. Jesús nos invita: "Tomad y comed, porque esto es mi Cuerpo. Sí, el cuerpo que Yo recibí de mi Madre". La Eucaristía es un Pan de Vida, que nos llena de Vida, que nos prepara a resucitar.

 

FLOR: Felicita a María, porque ya está resucitada y gloriosa en el Cielo.

 

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   DÍA 9 DE MAYO

 

 

Ofrecimiento del Hijo y de la Madre

 

En la segunda Guerra Mundial, el padre Kolbe ofreció su vida para salvar a un padre de familia. Jesús, durante toda su vida, pero de modo singular en la Cruz, se ofreció al Padre para librarnos a todos del pecado y hacernos hijos o hijas de Dios.

 

María, cuando Jesús era todavía un bebé de cuarenta días, lo presentó en el templo de Jerusalén y lo ofreció al Padre. Cuando Jesús moría en la Cruz, lo ofreció de nuevo y se ofreció Ella misma con su Hijo.

 

Ese ofrecimiento de Jesús y de María continúa a lo largo de la historia. La Iglesia lo hace presente, actual, lo renueva en cada Eucaristía. Nosotros no pudimos estar en aquel momento trágico y sublime de la muerte de Jesús en la Cruz. Pero Él, por ser Dios, sí que puede estar ahora con nosotros, en la Eucaristía, hoy, aquí.

 

FLOR: Ayuda a los que viven a tu lado, especialmente a los que más lo necesiten.

 

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   DÍA 8 DE MAYO

 

 

"He ahí a tu Madre"

 

"Recordar es vivir", afirma el dicho popular. pero eso es poco. Cuando celebramos la Eucaristía, no solo recordamos, sino que hacemos presente, actual, vivo el ofrecimiento que Jesús hizo en la Cruz. Él se ofreció de una vez para siempre en la Cruz, por la salvación del mundo, y hace presente, actual, vivo ese ofrecimiento cuando nosotros celebramos la Eucaristía.

 

Y fue precisamente en la Cruz, cuando nos entregó a su Madre: "He ahí a tu Madre". Jesús en cada Eucaristía nos vuelve a dar a su Madre, porque ese regalo es permanente, para todos y para siempre.

 

La Eucaristía no es solamente la celebración del ofrecimiento de Jesús en la Cruz por la salvación del mundo, sino también la celebración de la entrega de su Madre a nosotros. Las dos cosas están unidas.

 

FLOR: Da gracias a Jesús porque, desde la Cruz, nos regaló a su propia Madre.

 

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   DÍA 7 DE MAYO

 

 

"Tomad y comed, tomad y bebed"

 

Las despedidas son tristes, y más cuando son para siempre. Jesús en la última Cena se despidió de sus Apóstoles, pero les quiso dejar un recuerdo, mejor aún, se presencia viva y verdadera en la Eucaristía:

"Tomad y comed, esto es mi Cuerpo. Tomad y bebed este es el Cáliz de mi Sangre".

 

Un Cuerpo que se entrega y una Sangre que se derrama para el perdón de nuestros pecados. Cada vez que celebramos la Eucaristía, Jesús renueva, hace presente y actual su entrega.

 

Ese Cuerpo y esa Sangre los recibió Jesús en el seno de su Madre, María. La Eucaristía es el mejor regalo que nos ha dejado Jesús, porque en él encontramos su misma presencia viva. Al comulgar el Cuerpo y Sangre de Jesús, encontramos también la presencia de María, su Madre bendita.

 

FLOR: Como hizo Jesús, entrega tu cuerpo, tu salud, tu tiempo, tu trabajo al bien de todos.

 

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   DÍA 6 DE MAYO

 

 

¿No es este el hijo de María?

 

A todos nos hubiera gustado conocer personalmente a Jesús, haberle saludado, haber escuchado su mensaje.

 

Pero eso solo no hubiera sido suficiente para tener fe en Él. De hecho, mucha gente que lo trató personalmente no creyó en Él. Muchos decían: " ¿No es este el hijo del carpintero, el hijo de María?". Lo veían tan humano que no tenían fe en Él, no aceptaban que era el Mesías enviado por Dios.

 

Nosotros en la Eucaristía podemos tener un problema parecido. Al ver solo pan y vino, podemos comentar: "¿No es esto pan y vino?". Jesús, el Hijo de María, nos asegura: "Yo soy el Pan de vida. Quien come mi Cuerpo y bebe mi Sangre tiene ya vida eterna y Yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida y mi Sangre verdadera bebida". Tengamos fe en Él.

 

FLOR: Trata a todos los que están a tu lado como a hijos o hijas de Dios.

 

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   DÍA 5 DE MAYO

 

 

El milagro del vino y del pan

 

En la boda de Caná, Jesús cambió el agua en vino. En otros momentos multiplicó el pan para dar de comer a la multitud. Jesús obró esos milagros para que comprendiéramos que Él nos puede dar en la comunión su Cuerpo, en forma de pan, y su Sangre, en forma de vino.

 

María fue la que pidió a Jesús que ayudara a los novios de Caná y Ella presenció el milagro que su Hijo realizó.

 

Por eso, nos puede decir: "No dudéis, fiaos de la Palabra de mi Hijo. Él, que fue capaz de transformar el agua en vino, es igualmente capaz de hacer del pan y del vino su Cuerpo y su Sangre. Jesús entrega a los creyentes en la Eucaristía la memoria viva de su Pascua, para hacerse así Pan de Vida". En la Eucaristía nos fiamos absolutamente de la Palabra de Jesús.

 

FLOR: Jesús daba gracias a Dios, cuando se sentaba a comer. Haz tú lo mismo.

 

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   DÍA 4 DE MAYO

 

 

"Este es el Sacramento de nuestra fe"

 

Después de consagrar el pan y el vino en la Eucaristía, el sacerdote nos invita a proclamar nuestra fe: "Este es el Sacramento de nuestra fe".

 

María fue la primera en creer, en tener fe. Su prima Isabel la alabó por ello: "¡Dichosa tú, que has creído"!. María tuvo que creer que aquel niño, que se engendró milagrosamente en su seno, venía de Dios, era el Mesías prometido al pueblo de Israel.

 

Nosotros, en la Eucaristía, manifestamos nuestra fe en que el Pan y el Vino que recibimos son el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de Jesús, a pesar de que, a nuestros ojos y a nuestro paladar, parezcan pan y vino ordinarios. María es para nosotros el mejor ejemplo de fe, para creer en la Palabra de Jesús: "Esto es mi Cuerpo. Este es el Cáliz de mi sangre".

 

FLOR: Pide a María Auxiliadora que te ayude a creer en la Palabra de Jesús.

 

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   DÍA 3 DE MAYO

 

 

Dos madres y dos hijos

 

Fue el encuentro de dos madres, tocadas por la gracia de Dios. María llevaba en su seno a Jesús, recién engendrado, Isabel llevaba en su seno a Juan, ya en el sexto mes. Cuando María saludó a Isabel, su hijo Juan saltó de alegría en el seno de su madre al sentir la presencia de Jesús.

 

Exteriormente María parecía una mujer más. Isabel, iluminada por el Espíritu Santo, se dio cuenta de que era la Madre del Mesías. Y el pequeño Juan sintió, a su modo, la presencia de Jesús.

 

En el pan y vino de la Eucaristía, Jesús se hace presente entre nosotros. Exteriormente parecen un pan o un vino más. Necesitamos que nos ilumine el Espíritu Santo para que sepamos descubrir la presencia de Jesús en el pan y en el vino de la Eucaristía. ¡Dios está aquí!

 

FLOR: Pide al Espíritu Santo que aumente tu fe en la presencia de Jesús en la Eucaristía.

 

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   DÍA 2 DE MAYO

 

 

El hijo de Dios se hizo Carne en María

 

En nuestro cuerpo llevamos una cicatriz que nos recuerda a nuestra madre. Al cortar el cordón umbilical, que nos unía vitalmente a ella, nos quedó para siempre la inconfundible cicatriz del ombligo.

 

Jesús nos invita: "Tomad y comed todos de él, porque esto es mi Cuerpo". Pero ese Cuerpo es concretamente el que Él recibió en el seno de una madre, de la mejor de las madres, María.

 

Cuando comulgamos, recibimos el Cuerpo y la Sangre de Jesús, que Él recibió de María. En el momento sublime de la Anunciación, de la Encarnación, el Hijo de Dios se encarnó, se hizo carne, hermano nuestro. Recibimos el Cuerpo resucitado y glorioso de Jesús, pero un Cuerpo real y verdadero, que nos diviniza, que nos llena de la presencia de Dios.

 

FLOR: Ten una atención especial con tu madre o, si no está cerca de ti, reza por ella.

 

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   DÍA 1 DE MAYO

 

 

El año de la Eucaristía

 

En el año 2003, Juan Pablo II publicó una encíclica sobre la Eucaristía, para avivara en el pueblo cistiano la fe en la presencia de Jesús en medio de nosotros. La Iglesia, nosotros, vivimos de la Eucaristía.

 

En su enciclíca, el Papa dedica el capítulo sexto a una realidad que sorprenderá gratamente a muchos: La Eucaristía y la Virgen. La liturgia, desde hace siglos, manifiesta su fe cantando la antífona eucarística Ave verum: Salve, Cuerpo de Cristo, nacido de María Virgen".

 

Además, el Papa ha proclamado el Año de la Eucaristía, desde octubre de 20004 a octubre de 2005. Por eso, dedicamos este mes de  Mayo a meditar sobre la Eucaristía y la Virgen. Donde está Jesús, se encuentra siempre su Madre bendita. Y la Madre nos lleva siempre a su Hijo.

 

FLOR: Reza una Avemaría por el Papa, que ha proclamado el "Año de la Eucaristía"

 

Canción a la Virgen. Ver vídeo

 

 

 

 

 

 

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