Parroquia Santa Catalina

Aranda de Duero

Diócesis de Burgos

 

PRESURA: REPOBLACIÓN Y MUNICIPALISMO.-

 

 

Hace unos días se celebró en la ciudad de Soria “Presura”, la Feria Nacional para la Repoblación de la España Rural. Fue la quinta edición de un evento al que acuden personalidades, ponentes, expositores y visitantes para estudiar, proponer y debatir, soluciones y proyectos, relacionados con el acelerado despoblamiento del mundo rural de la España interior.

 

La palabra presura proviene del latín aprisio (apropiación) y se refiere a la modalidad de repoblación de los reinos cristianos de España en la primera época de la reconquista, por la que un colono y su familia ocupaba un escalio, que era una extensión de terreno que tenían capacidad o posibilidad de cultivar, y el rey o el señor feudal, le concedía la propiedad de la tierra, siempre que la roturase y cultivase. Ambas partes salían ganando, los nobles cobraban un impuesto a la producción de unas tierras baldías y los campesinos dejaban de ser siervos, porque con la propiedad de la tierra adquirían la condición de hombre libre, no sujeto al feudo.

 

El sistema es netamente español y supuso un avance revolucionario para los campesinos de la época, porque hasta entonces y muchos siglos después, la norma que existía en la Europa medieval y en el resto del mundo conocido, era el esquema siervo-señor. Una esclavitud mitigada en el mundo cristiano y una sumisión esclavista en la égida musulmana.

 

La palabra libertad, fue la clave del nacimiento de la nueva sociedad, compuesta por campesinos que saltaron desde los valles que vierten al mar en la cordillera cantábrica, hacia las tierras despobladas del sur. La primera presura documentada sucede hacia el año 790 en el Valle de Mena, al norte de la provincia de Burgos, y lo protagonizan el clan familiar de Lebato y su esposa Muniadona. Seguramente son cántabros en busca de oportunidades fuera de su feudo natal.

 

La presura tenía lugar en las tierras fronterizas, y era muy duro vivir en la frontera porque los colonos se jugaban la vida a diario, ya que eran los vigilantes y primeros defensores del territorio. Pero no faltaban voluntarios, que por conseguir el derecho de propiedad del suelo y la libertad individual, abandonaban las tierras de servidumbre más seguras pero menos libres. Estos derechos se recogían y codificaban en pactos de obligado cumplimiento entre las partes y al documento que los recogía se le llamó: Fuero.

 

Los colonos con sus fueros, fueron una pieza fundamental para defender, mantener y consolidar el territorio reconquistado. El Rey encargaba a los Condes la defensa militar del territorio parcelado en señoríos o condados, pero no era fácil hacer frente a las aceifas moras que saqueaban los asentamientos cristianos. En esa lucha desigual, los Condes contaban con una masa de campesinos dispuestos a vender muy cara su propiedad, su libertad y su vida. Entre esos valientes se hallaban los infanzones, una nueva clase social integrada por los campesinos que disponían de un caballo para acudir a la guerra, encuadrados en las mesnadas del Conde. Su fuero incluía la exención de algunos impuestos y entraban a formar parte de la baja nobleza. Un ascenso social que solo se daba en España y que suponía la promoción desde la servidumbre a la nobleza, en una sociedad rigurosamente estamentada, donde quien nacía siervo, moría siervo.

Avancemos unos treinta años más para descubrir otro fenómeno genuino: El municipalismo. Los colonos no solían viajar solos, se agrupaban en clanes familiares a quienes acompañaba algún clérigo y se asentaban en un territorio donde compartían algunos elementos comunes. Este es el caso de Brañosera, un asentamiento donde solo había brañas (matorrales) y oseras (cuevas de osos). En la montaña de Palencia, nace el primer municipio conocido de España, o sea la primera administración local autónoma. Mediante la Carta Puebla de Brañosera otorgada en el año 824 por el Conde del lugar Munio Núñez, se reconoce la propiedad de la tierra a los colonos asentados allí. Pero el documento dice algo más importante, porque nos habla del Concejo de la Villa de Brañosera (Concilium: Asamblea). Y el Concejo se convirtió en la columna vertebral de la repoblación de los territorios reconquistados. Los vecinos son libres, tienen reconocido el derecho de propiedad y libertad de movimientos, y el Concejo Vecinal decide sobre los asuntos comunes, como el uso de los prados comunales, del molino, del horno, de las acequias de riego, o de los pozos de sal. Bienes que en otros lugares son del señor feudal, pero que en los reinos cristianos de España pertenecen al Concejo, con lo cual nos encontramos ante la primera manifestación documentada de legitimidad popular. Así nació el municipio.

 

Estos son los orígenes históricos de una repoblación que ahora, sin que medie catástrofe natural, ni guerra, ni hambruna, se está revertiendo a ritmos acelerados. No son tiempos para imitar la presura y el escalio medieval, entre otras cosas porque no hay tierras fértiles baldías que roturar; pero sí podemos aprender de aquel hecho, para encontrar algún remedio a la despoblación. Es importante destacar que aquella iniciativa fue privada, porque no la impulsó ni el Rey ni los Condes. Estos últimos se encontraron con un fenómeno que les convenía regular y otorgaron los fueros. Y, si entonces fue la libertad y el derecho a la propiedad, la que impulsó a los colonos a fijar población en un territorio yermo; ahora pueden ser las rebajas fiscales las que despierten las capacidades innovadoras de los emprendedores. Porque si el campo dispone de agua abundante y de energía barata que hagan competitivos los productos de las empresas agrícolas y ganaderas; los campesinos no abandonarán el medio rural, los eriales serán productivos, por los yermos pastará el ganado, y los pueblos cobrarán nueva vida.

 

 

Antonio Adeliño Vélez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MURAL CON MENSAJE EN SANTA CATALINA.-

 

 

Lula Goce, artista gallega natural de Bayona (Pontevedra), licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, ha terminado un mural de grandes dimensiones en el barrio arandino de Santa Catalina, por encargo de la Asociación de Comerciantes del barrio.

 

Una vez más, la pintora se ha enfrentado a una pared de considerable dimensiones, de la que ha aprovechado 400 m2 para plasmar su obra; y como los grandes maestros, se ha crecido ante la dificultad de la faena, consiguiendo transmitir desde este singular lienzo blanco, un mensaje de esperanza en la batalla contra el cáncer de pecho.

 

Las protagonistas de las obras de la muralista gallega, suelen ser casi siempre mujeres y niñas cuya idiosincrasia conoce por naturaleza, y a estas figuras las suele enmarcar con vistosas flores tropicales entre las que se desliza algún animal fantástico, extraído de los bestiarios medievales o de los cómic modernos.

 

Siguiendo esta tónica, podemos contemplar en esta obra, a una madre sentada y rodeada por sus dos hijas. La figura materna central, con la mano en el pecho, nos indica la preocupación que oculta su sonrisa esperanzada en ganar la batalla contra la bestia del cáncer que acecha escondida.

 

 En esa guerra, su apoyo y sostén son las niñas, ya mocitas, que la protegen con su abrazo, aunque en sus rostros se aprecia un rictus de melancolía, producido por una amenaza invisible que flota en el ambiente. Unos estados de ánimo que la artista ha conseguido reflejar, ayudándose de los colores vivos del enmarque de la escena y del suave gris con el que viste a las protagonistas.

 

Animamos a los lectores a descubrir estas sensaciones, acercándose al edificio número 5 de la calle Santiago, junto al ambulatorio norte;  y aprovechando la visita, se decidan a recorrer sin prisa el sendero de murales que adornan las fachadas del barrio de Santa Catalina de Aranda de Duero. Son ya diez las creaciones artísticas que mejoran la estética del barrio, donde se puede apreciar el ingenio creativo que encierra el arte urbano.

 

Antonio Adeliño Vélez. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PUEBLOS DESHABITADOS SIN REMEDIO.-

 

 

Con la llegada del verano, muchos volvemos al pueblo donde nos criamos, pero hace mucho tiempo que la sociedad española dejó las zonas rurales para asentarse en las ciudades, con lo que los pueblos se han despoblado sin remedio. Solo en los meses estivales, se aprecia algo de bullicio en unas calles que el resto del año, aparecen desiertas.

 

Ha pasado más de un año del confinamiento general de la población española por la pandemia del coronavirus, y quedan muy lejos aquellos elogios y bondades tan ensalzadas del mundo rural, que hasta nos llevaron a pensar que quizás se pudiera revertir la tendencia general de despoblamiento de las áreas rurales, y que aún era posible garantizar la supervivencia de algunos pueblos con el retorno de un buen número de urbanitas. Pero todo se quedó en un bonito deseo.

 

La despoblación de las zonas rurales del interior peninsular, lleva más de sesenta años produciéndose sin que se hayan tomado medidas apropiadas para evitarlo. Los pocos servicios y las escasas infraestructuras, pesan más que la tranquilidad, la libertad y la vida saludable que proporciona tener la naturaleza a la puerta de casa. También los impedimentos para instalar negocios en el campo, han quitado las ganas de invertir a los emprendedores. Y tampoco animan al asentamiento en los pueblos, la dureza de las faenas agrícolas y ganaderas que incluso retraen a los naturales del campo, con lo que poco se puede esperar de los foráneos, que en el mejor de los casos, pasan una etapa de su vida y luego se esfuman sin pena ni gloria.

 

El problema es de mentalidad, porque tratar de que la gente vaya a vivir al campo a base de dinero y ayudas públicas, es una batalla perdida que podría resolver un problema concreto, pero no revertir la situación general. Hay que cambiar el modo de pensar y sentirse a gusto en el pueblo, formando parte del paisaje y del paisanaje, porque de lo contrario todo esfuerzo será baldío. Y a esto no ayuda que desde tiempo inmemorial, se haya entendido que estudiar y tener un título, es sinónimo de encumbrarse en la sociedad y que conlleva ampliar horizontes y desligarse de un trabajo que te ancla a la tierra donde vives y de la que vives. Desterremos de las mentes que el pueblerino es un paleto y el urbanita un ilustrado, porque si no, no hay nada que hacer.

 

Revertir la situación de despoblación del mundo rural es muy difícil, así que habrá que apostar por pararla o no acelerarla, pero los retoques legislativos no van en la buena dirección, por no decir que van abiertamente en contra. No se puede prohibir la caza de animales silvestres porque su abundancia perjudica a la agricultura y a la ganadería; hay que controlarla. No se puede impedir la construcción de macro granjas porque las pequeñas explotaciones son inviables; hay que regularlas. No se puede derogar el plan hidrológico nacional sin más, porque las precipitaciones son cada vez más escasas y más torrenciales; hay que implantar regadíos y recoger el agua de escorrentía. No se puede cobrar por usar las autovías, porque el habitante del pueblo no debe pagar por acudir a la ciudad; hay que mejorar las infraestructuras básicas. No se pueden cerrar centrales nucleares sin haber desarrollado otros sistemas de producción eléctrica alternativa; hay que disponer de energía barata para que sea rentable la vida en el campo.

 

Pongamos deberes a los urbanitas ilustrados y a los pueblerinos inteligentes, para que desarrollen medidas que favorezcan la natalidad en los pueblos, implanten sistemas que mejore la calidad de vida del medio rural, y establezcan procedimientos para que el duro trabajo del campesino se vea debidamente recompensado. Hasta entonces tendremos que hablar de pueblos deshabitados.

 

Antonio Adeliño Vélez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PASACALLES SOLIDARIO ONLINE.-

 

 

La Hermandad Jesús Camino del Calvario de la parroquia de Santa Catalina de Aranda de Duero, programa un pasacalle Online, desde el día 7 al 13 de junio, para recoger donativos destinados a apoyar la labor asistencial de Cáritas Aranda.

 

En los últimos nueve años y una vez concluida la Semana Santa, esta Hermandad Penitencial ha querido agregar a sus actividades, la dimensión caritativa que es más propia de las cofradías de gloria, y ha organizado diversas recogidas de alimentos en distintos lugares de la ciudad.

 

Para ello, la banda y un grupo de cofrades de la Hermandad, recorren las calles de los barrios de Santa Catalina y Zona Centro, con paradas en las puertas de tiendas y supermercados, para que los clientes que lo deseen, puedan donar de su cesta de la compra, algún alimento no perecedero o algún producto de higiene.

 

Los carteles promocionales del acto, la algarabía de la banda y la tarea informativa de los cofrades en las puertas de los establecimientos comerciales, favorecían la recogida de unos mil kilos de alimentos, que traducidos en dinero se sustanciaban en unos dos mil euros, lo que supone una media de dos euros por donante.

 

Las circunstancias sanitarias del pasado año y del actual, aconsejaron entonces y ahora, que la Hermandad sustituya el pasacalles bullicioso por una recogida pecuniaria de donativos, y a tal efecto se enviará un mensaje a los terminales de todos los cofrades para que participen en esta iniciativa, indicándoles los números de cuenta donde ellos y cualquier ciudadano puede ingresar su aportación solidaria:

 

Bankia   ………........ ES08 2038 9441 10 3000555955

Banco Sabadell ...... ES51 0081 5579 47 0001039206

 

Pero, si a alguien le resulta engorroso ingresar su pequeño donativo en las dos entidades bancarias, se han dispuesto unos números de teléfonos, correspondientes a los dirigentes de la Cofradía, para la recogida en mano de los donativos:

 

 

 

947 50 76 31

676 17 75 23

651 60 22 40

 

Aunque el método de un pasacalles virtual no es igual que uno presencial, el fin perseguido es el mismo; por lo que la Hermandad de Jesús Camino del Calvario, anima a todos los arandinos a colaborar con esta iniciativa solidaria, destinada a ayudar a las personas que peor están pasando esta crisis económica y sanitaria. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA PASIÓN SEGÚN SAN MARCOS.-

 

 

Saben nuestros lectores que la Semana Santa comienza el Domingo de Ramos y que ese día se lee en la misa, el relato evangélico de la pasión del Señor. Pues bien, este año se están leyendo en la liturgia de la Iglesia Católica, las lecturas evangélicas del ciclo B, que corresponden al evangelista san Marcos.

 

San Marcos era jovencito cuando aconteció la dramática crucifixión y muerte de Jesucristo. La tradición eclesiástica le sitúa en el Huerto de los Olivos, cuando Jesús es apresado y abandonado por los discípulos que se dan a la fuga. El adolescente Marcos sigue al cortejo, embozado en una sábana, pero cuando trataron de echarle mano, salió corriendo desnudo.

 

La finalidad del Evangelio de san Marcos, es mostrar que Jesús es el Hijo de Dios, por lo que ante la pregunta que se hacen los discípulos: ¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?, o la de sus paisanos: ¿No es este el carpintero, el hijo de María?; ofrece la respuesta en tres escenas de revelación. La primera acontece en el bautismo del río Jordán, donde una voz del cielo afirma: “Tú eres mi hijo amado”. (Mc. 1,11). La segunda ocurre en el monte Tabor en el suceso de la transfiguración, cuando se escucha desde una nube: “Este es mi Hijo amado, escuchadle”. (Mc. 9,7). Y la tercera es la más rotunda, por ser la confesión de un centurión romano y pagano, que extrañado de las circunstancias que rodean la crucifixión del Gólgota, afirma: “Verdaderamente este hombre era hijo de Dios”. (Mc. 15, 39).

 

El evangelista se dirige a comunidades cuyos miembros proceden del paganismo y a cristianos que vacilan ante las persecuciones que están sufriendo, por lo que debe proclamar con toda contundencia lo que el centurión pagano declaró en la tarde tormentosa del Calvario, que Jesús es Hijo de Dios. Una confesión que suponía arriesgar la vida, y no era ninguna broma, creer en Jesucristo, Hijo de Dios (El Mesías) que murió y resucitó por salvar al género humano.

 

El narrador afronta el relato de la muerte de Jesucristo, sin atenuar el drama de la pasión y el escándalo de la cruz, un suplicio reservado a los peores criminales. Seguramente pretende suscitar en su auditorio una reflexión trascendental: Si confesamos que Jesús es hijo de Dios nos costará la vida, pero resucitaremos con Él.

 

Quizás la reiterada lectura de la pasión del Señor, nos haya anestesiado ante la brusquedad del relato y ante la despiadada brutalidad con que actúan los personajes que aparecen; pero nos enfrentamos a un escenario de angustia, soledad, desprecio y traiciones, difícilmente comparable con otro acontecimiento histórico. Probablemente el camino al Calvario sea su mayor exponente, pues vemos a un hombre inocente, masacrado a latigazos que avanza en soledad, abandonado de todos y en silencio. Pero este no es el único episodio dramático de esta historia.

 

El drama comienza con la conspiración de las autoridades judías que traman un complot para detener y eliminar a Jesús, sin que hubiera cometido delito alguno. La aristocracia judía, veía peligrar sus privilegios con la predicación de este profeta, al que el pueblo llano veía como el Mesías esperado (el Hijo de Dios). Por eso se alegraron de que entre sus discípulos, hubiera un traidor que les facilitara el arresto con nocturnidad para que nadie se enterara de la felonía.

 

Otro momento de angustia, soledad y abandono, se produce en el huerto del monte de los Olivos. Ya durante el camino, anuncia a sus discípulos la deserción de todos y la traición de Pedro, pero llegados a Getsemaní, la humanidad de Dios se derrumba. El miedo a la muerte que se avecina le atenaza, y la angustia traspasa su alma hasta suplicar que se suspenda aquella misión (la redención). Pero había llegado la hora y el Hijo del Hombre (el Mesías), es traicionado por uno de sus discípulos, que con un beso, entrega al Maestro al tropel de gente armada que había venido a detenerle, mientras que los otros discípulos huyen del lugar y le abandonan a su suerte. Entre los fugados, se hallaba el joven Marcos. (Mc. 14, 51).

 

Brutalidad y malas artes vemos también en el proceso o enjuiciamiento judío. Los judíos tenían cierta autonomía para juzgar algunos delitos, aunque la imposición de la pena de muerte estaba reservada al emperador, cuyo delegado era el gobernador del territorio. Las acusaciones no eran consistentes e incluso hubo testimonios falsos, sin que Jesús se defendiera de las acusaciones. Ante este silencio, le preguntó el sumo sacerdote: ¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Bendito? Y Jesús dijo: Yo soy (Yavé). Obsérvese que el sumo sacerdote para evitar pronunciar el nombre de Dios (Yavé), por el que se tenía un enorme temor y respeto, dice el Bendito. Así que se pueden imaginar el asombro que produjo aquella afirmación en el Sanedrín, el consejo nacional y religioso judío. Tal atrevimiento era inaudito y tal blasfemia, suponía su sentencia de muerte.

 

El silencio de Jesús es todavía más atronador en el proceso romano. No responde a ninguna de las acusaciones y solo reconoce ante el gobernador que es rey de los judíos. Poncio Pilatos trata de evitar la condena a muerte con el castigo de la flagelación, al que pocos sobrevivían, y propone a los acusadores el indulto del preso. Pero la plebe pide el indulto de un revoltoso llamado Barrabás y la crucifixión de Jesús. Así que se lo entregó para que lo crucificaran, previa mofa y escarnio de la soldadesca que le coronaron como rey, con un trenzado de ramas espinosas.

 

Todos estos elementos dramáticos se recrudecen en la escena del Calvario. La soledad y el abandono que siente, es total; pues no hay ninguna mujer, ni discípulo alguno al pie de la cruz como en otros evangelios. Son numerosas las burlas e injurias de transeúntes que se mofan de él sin piedad. Y el abatimiento que siente Jesús, por haber sido humillado hasta lo indecible siendo inocente, se expresa en su grito postrero: “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?” (Mc 15, 34). Será entonces cuando el centurión romano, viendo de qué manera espiraba, exclamó: ¡Verdaderamente, este hombre era hijo de Dios!

 

Sólo un soldado romano, que había presenciado varias ejecuciones por crucifixión y que sabía que aquel suplicio era el más degradante y atroz que existía, podía afirmar que aquella persona era más que humana, ante la manera resignada de afrontar la muerte en la cruz.

 

Antonio Adeliño Vélez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DIBUJANTES DE HISTORIAS, CONTADORES DE DIBUJOS.

 

 

Mi amigo Pedro Félix pinta viñetas para ocupar el tiempo libre, y en cada una de ellas va implícita una editorial sobre la actualidad político-social o una reflexión sobre las circunstancias de la vida. Pues bien, su entretenimiento me lleva a reflexionar en voz alta sobre el arte de contar historias en dibujos.

 

Es un arte saber dibujar y no es nada fácil plasmar una idea con cuatro trazos, pero si el dibujante sabe contar historias, tendremos un cuentista que pinta o un pintor de relatos. En ambos casos un narrador que dibuja.

 

Pintar o dibujar es algo más que expresar unas ideas, porque es el reflejo de la personalidad del dibujante, aunque no domine las artes plásticas. Todos hemos pintado alguna vez, y en aquellos garabatos hemos plasmado con mayor o menor  acierto, nuestros deseos, fantasías, ilusiones o anhelos.

 

Dibujar una viñeta o pintar una escena cotidiana, no deja de ser una aventura cuyo final desconocemos al inicio. Porque el dibujante realiza su trabajo a partir de garabatos que van dando forma a las ideas, de tal manera que a los primeros trazos, se le suman añadidos y se va retocando el dibujo original hasta que termina contando una historia. Algo así, como el cuenta cuentos que con la palabra, va dando vida a los personajes que aparecen en el relato.

 

Al dibujar estamos compartiendo ideas, ya sea porque las copiamos de los acontecimientos cotidianos o porque las imaginamos extrayéndolas de nuestras ensoñaciones. De esta forma confluyen en el dibujo dos ilusiones: La de quien inició la obra que cuenta una historia a su manera, y la del observador del trabajo que construye o imagina su propio relato. Por tanto se puede afirmar que los trazos despiertan utopías y los colores transmiten emociones.

 

Quienes dejaron de dibujar en la infancia, deberían intentarlo de nuevo, porque dibujando se mejora la autoestima. Te convencerás de ello, si observas la cara de asombro de un niño al que alabas el dibujo que acaba de pintar. Haz la prueba y coloca su manita a modo de plantilla sobre un papel mientras dibujas su contorno. Notarás en la cara emocionada del pequeño, que acabas de realizar algo maravilloso. Y si el chiquillo aún no sabe hablar la emoción será mayor.

 

Cualquier dibujo puede convertirse en una obra de arte si expresa algo bonito, o atrae la atención del observador. Si a la primera no nos convence el resultado, quizás haya que dejarlo guardado en la carpeta para añadir más tarde algún detalle, o para retocarlo en un momento de lúcida inspiración, pero un contador de dibujos no debe desistir en su tarea de narrar una bonita historia.

 

 

Antonio Adeliño Vélez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NUEVO MURAL DE NANO EN SANTA CATALINA

 

 

Fernando Arribas Lázaro (Nano), ha vuelto al colegio donde cursó sus estudios primarios en el barrio arandino de Santa Catalina, para decorar una de sus paredes con un mural que recrea los sueños infantiles y transmite un mensaje de amistad, entre personas de diversas procedencias.

 

Los pequeños colegiales que, tras las vacaciones navideñas, regresaron a las aulas del colegio de nuestro barrio, se llevaron una grata sorpresa al contemplar sobre una de las fachadas de su centro educativo, un bonito mural donde se puede ver a dos niños volando a lomos de un divertido dragón extraído de los cuentos infantiles.

 

Es un trabajo encargado por la dirección del colegio público y la AMPA para reflejar la amistad entre las diversas razas y culturas, que es la esencia de este colegio donde conviven y se forman, niños de distintas nacionalidades.

 

Este mural, es el segundo de Nano que adorna las paredes del colegio de Santa Catalina, pues en 2017 pintó en la portada principal del edificio, otro por encargo del Ayuntamiento arandino, dedicado a la igualdad entre sexos con el lema “Si nos educas en igualdad, seremos iguales”.

 

En total, son ocho los murales que el artista arandino afincado en Valladolid, ha pintado en el barrio de Santa Catalina. Frente a la iglesia se halla la alegoría del barrio, con la imagen de santa Catalina presidiendo la escena. Al inicio de la calle Pizarro, se retrata el alma castellana en figura de mujer que encarna la esencia de la región y del barrio. En la Avenida de Burgos, un mural costumbrista homenajea al empresario y emprendedor Gerardo de la Calle. Al final de la calle Alameda, un labrador y una chimenea, recuerdan los orígenes del barrio. Al inicio de la calle Alameda, un trampantojo retrata a varios personajes conocidos y es un giño a la sociedad que se asoma a los balcones durante un confinamiento. Y en la Plaza Maestro Nebreda, un falso escaparate refleja el sueño de los comerciantes del barrio.

 

Antonio Adeliño Vélez.

 

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