Parroquia Santa Catalina

Aranda de Duero

Diócesis de Burgos

ARTÍCULOS DIVERSOS

PASACALLES SOLIDARIO ONLINE.-

 

 

La Hermandad Jesús Camino del Calvario de la parroquia de Santa Catalina de Aranda de Duero, programa un pasacalle Online, desde el día 7 al 13 de junio, para recoger donativos destinados a apoyar la labor asistencial de Cáritas Aranda.

 

En los últimos nueve años y una vez concluida la Semana Santa, esta Hermandad Penitencial ha querido agregar a sus actividades, la dimensión caritativa que es más propia de las cofradías de gloria, y ha organizado diversas recogidas de alimentos en distintos lugares de la ciudad.

 

Para ello, la banda y un grupo de cofrades de la Hermandad, recorren las calles de los barrios de Santa Catalina y Zona Centro, con paradas en las puertas de tiendas y supermercados, para que los clientes que lo deseen, puedan donar de su cesta de la compra, algún alimento no perecedero o algún producto de higiene.

 

Los carteles promocionales del acto, la algarabía de la banda y la tarea informativa de los cofrades en las puertas de los establecimientos comerciales, favorecían la recogida de unos mil kilos de alimentos, que traducidos en dinero se sustanciaban en unos dos mil euros, lo que supone una media de dos euros por donante.

 

Las circunstancias sanitarias del pasado año y del actual, aconsejaron entonces y ahora, que la Hermandad sustituya el pasacalles bullicioso por una recogida pecuniaria de donativos, y a tal efecto se enviará un mensaje a los terminales de todos los cofrades para que participen en esta iniciativa, indicándoles los números de cuenta donde ellos y cualquier ciudadano puede ingresar su aportación solidaria:

 

Bankia   ………........ ES08 2038 9441 10 3000555955

Banco Sabadell ...... ES51 0081 5579 47 0001039206

 

Pero, si a alguien le resulta engorroso ingresar su pequeño donativo en las dos entidades bancarias, se han dispuesto unos números de teléfonos, correspondientes a los dirigentes de la Cofradía, para la recogida en mano de los donativos:

 

947 50 76 31

676 17 75 23

651 60 22 40

 

Aunque el método de un pasacalles virtual no es igual que uno presencial, el fin perseguido es el mismo; por lo que la Hermandad de Jesús Camino del Calvario, anima a todos los arandinos a colaborar con esta iniciativa solidaria, destinada a ayudar a las personas que peor están pasando esta crisis económica y sanitaria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA PASIÓN SEGÚN SAN MARCOS.-

 

 

Saben nuestros lectores que la Semana Santa comienza el Domingo de Ramos y que ese día se lee en la misa, el relato evangélico de la pasión del Señor. Pues bien, este año se están leyendo en la liturgia de la Iglesia Católica, las lecturas evangélicas del ciclo B, que corresponden al evangelista san Marcos.

 

San Marcos era jovencito cuando aconteció la dramática crucifixión y muerte de Jesucristo. La tradición eclesiástica le sitúa en el Huerto de los Olivos, cuando Jesús es apresado y abandonado por los discípulos que se dan a la fuga. El adolescente Marcos sigue al cortejo, embozado en una sábana, pero cuando trataron de echarle mano, salió corriendo desnudo.

 

La finalidad del Evangelio de san Marcos, es mostrar que Jesús es el Hijo de Dios, por lo que ante la pregunta que se hacen los discípulos: ¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?, o la de sus paisanos: ¿No es este el carpintero, el hijo de María?; ofrece la respuesta en tres escenas de revelación. La primera acontece en el bautismo del río Jordán, donde una voz del cielo afirma: “Tú eres mi hijo amado”. (Mc. 1,11). La segunda ocurre en el monte Tabor en el suceso de la transfiguración, cuando se escucha desde una nube: “Este es mi Hijo amado, escuchadle”. (Mc. 9,7). Y la tercera es la más rotunda, por ser la confesión de un centurión romano y pagano, que extrañado de las circunstancias que rodean la crucifixión del Gólgota, afirma: “Verdaderamente este hombre era hijo de Dios”. (Mc. 15, 39).

 

El evangelista se dirige a comunidades cuyos miembros proceden del paganismo y a cristianos que vacilan ante las persecuciones que están sufriendo, por lo que debe proclamar con toda contundencia lo que el centurión pagano declaró en la tarde tormentosa del Calvario, que Jesús es Hijo de Dios. Una confesión que suponía arriesgar la vida, y no era ninguna broma, creer en Jesucristo, Hijo de Dios (El Mesías) que murió y resucitó por salvar al género humano.

 

El narrador afronta el relato de la muerte de Jesucristo, sin atenuar el drama de la pasión y el escándalo de la cruz, un suplicio reservado a los peores criminales. Seguramente pretende suscitar en su auditorio una reflexión trascendental: Si confesamos que Jesús es hijo de Dios nos costará la vida, pero resucitaremos con Él.

 

Quizás la reiterada lectura de la pasión del Señor, nos haya anestesiado ante la brusquedad del relato y ante la despiadada brutalidad con que actúan los personajes que aparecen; pero nos enfrentamos a un escenario de angustia, soledad, desprecio y traiciones, difícilmente comparable con otro acontecimiento histórico. Probablemente el camino al Calvario sea su mayor exponente, pues vemos a un hombre inocente, masacrado a latigazos que avanza en soledad, abandonado de todos y en silencio. Pero este no es el único episodio dramático de esta historia.

 

El drama comienza con la conspiración de las autoridades judías que traman un complot para detener y eliminar a Jesús, sin que hubiera cometido delito alguno. La aristocracia judía, veía peligrar sus privilegios con la predicación de este profeta, al que el pueblo llano veía como el Mesías esperado (el Hijo de Dios). Por eso se alegraron de que entre sus discípulos, hubiera un traidor que les facilitara el arresto con nocturnidad para que nadie se enterara de la felonía.

 

Otro momento de angustia, soledad y abandono, se produce en el huerto del monte de los Olivos. Ya durante el camino, anuncia a sus discípulos la deserción de todos y la traición de Pedro, pero llegados a Getsemaní, la humanidad de Dios se derrumba. El miedo a la muerte que se avecina le atenaza, y la angustia traspasa su alma hasta suplicar que se suspenda aquella misión (la redención). Pero había llegado la hora y el Hijo del Hombre (el Mesías), es traicionado por uno de sus discípulos, que con un beso, entrega al Maestro al tropel de gente armada que había venido a detenerle, mientras que los otros discípulos huyen del lugar y le abandonan a su suerte. Entre los fugados, se hallaba el joven Marcos. (Mc. 14, 51).

 

Brutalidad y malas artes vemos también en el proceso o enjuiciamiento judío. Los judíos tenían cierta autonomía para juzgar algunos delitos, aunque la imposición de la pena de muerte estaba reservada al emperador, cuyo delegado era el gobernador del territorio. Las acusaciones no eran consistentes e incluso hubo testimonios falsos, sin que Jesús se defendiera de las acusaciones. Ante este silencio, le preguntó el sumo sacerdote: ¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Bendito? Y Jesús dijo: Yo soy (Yavé). Obsérvese que el sumo sacerdote para evitar pronunciar el nombre de Dios (Yavé), por el que se tenía un enorme temor y respeto, dice el Bendito. Así que se pueden imaginar el asombro que produjo aquella afirmación en el Sanedrín, el consejo nacional y religioso judío. Tal atrevimiento era inaudito y tal blasfemia, suponía su sentencia de muerte.

 

El silencio de Jesús es todavía más atronador en el proceso romano. No responde a ninguna de las acusaciones y solo reconoce ante el gobernador que es rey de los judíos. Poncio Pilatos trata de evitar la condena a muerte con el castigo de la flagelación, al que pocos sobrevivían, y propone a los acusadores el indulto del preso. Pero la plebe pide el indulto de un revoltoso llamado Barrabás y la crucifixión de Jesús. Así que se lo entregó para que lo crucificaran, previa mofa y escarnio de la soldadesca que le coronaron como rey, con un trenzado de ramas espinosas.

 

Todos estos elementos dramáticos se recrudecen en la escena del Calvario. La soledad y el abandono que siente, es total; pues no hay ninguna mujer, ni discípulo alguno al pie de la cruz como en otros evangelios. Son numerosas las burlas e injurias de transeúntes que se mofan de él sin piedad. Y el abatimiento que siente Jesús, por haber sido humillado hasta lo indecible siendo inocente, se expresa en su grito postrero: “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?” (Mc 15, 34). Será entonces cuando el centurión romano, viendo de qué manera espiraba, exclamó: ¡Verdaderamente, este hombre era hijo de Dios!

 

Sólo un soldado romano, que había presenciado varias ejecuciones por crucifixión y que sabía que aquel suplicio era el más degradante y atroz que existía, podía afirmar que aquella persona era más que humana, ante la manera resignada de afrontar la muerte en la cruz.

 

Antonio Adeliño Vélez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DIBUJANTES DE HISTORIAS, CONTADORES DE DIBUJOS.

 

 

Mi amigo Pedro Félix pinta viñetas para ocupar el tiempo libre, y en cada una de ellas va implícita una editorial sobre la actualidad político-social o una reflexión sobre las circunstancias de la vida. Pues bien, su entretenimiento me lleva a reflexionar en voz alta sobre el arte de contar historias en dibujos.

 

Es un arte saber dibujar y no es nada fácil plasmar una idea con cuatro trazos, pero si el dibujante sabe contar historias, tendremos un cuentista que pinta o un pintor de relatos. En ambos casos un narrador que dibuja.

 

Pintar o dibujar es algo más que expresar unas ideas, porque es el reflejo de la personalidad del dibujante, aunque no domine las artes plásticas. Todos hemos pintado alguna vez, y en aquellos garabatos hemos plasmado con mayor o menor  acierto, nuestros deseos, fantasías, ilusiones o anhelos.

 

Dibujar una viñeta o pintar una escena cotidiana, no deja de ser una aventura cuyo final desconocemos al inicio. Porque el dibujante realiza su trabajo a partir de garabatos que van dando forma a las ideas, de tal manera que a los primeros trazos, se le suman añadidos y se va retocando el dibujo original hasta que termina contando una historia. Algo así, como el cuenta cuentos que con la palabra, va dando vida a los personajes que aparecen en el relato.

 

Al dibujar estamos compartiendo ideas, ya sea porque las copiamos de los acontecimientos cotidianos o porque las imaginamos extrayéndolas de nuestras ensoñaciones. De esta forma confluyen en el dibujo dos ilusiones: La de quien inició la obra que cuenta una historia a su manera, y la del observador del trabajo que construye o imagina su propio relato. Por tanto se puede afirmar que los trazos despiertan utopías y los colores transmiten emociones.

 

Quienes dejaron de dibujar en la infancia, deberían intentarlo de nuevo, porque dibujando se mejora la autoestima. Te convencerás de ello, si observas la cara de asombro de un niño al que alabas el dibujo que acaba de pintar. Haz la prueba y coloca su manita a modo de plantilla sobre un papel mientras dibujas su contorno. Notarás en la cara emocionada del pequeño, que acabas de realizar algo maravilloso. Y si el chiquillo aún no sabe hablar la emoción será mayor.

 

Cualquier dibujo puede convertirse en una obra de arte si expresa algo bonito, o atrae la atención del observador. Si a la primera no nos convence el resultado, quizás haya que dejarlo guardado en la carpeta para añadir más tarde algún detalle, o para retocarlo en un momento de lúcida inspiración, pero un contador de dibujos no debe desistir en su tarea de narrar una bonita historia.

 

 

Antonio Adeliño Vélez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NUEVO MURAL DE NANO EN SANTA CATALINA

 

 

Fernando Arribas Lázaro (Nano), ha vuelto al colegio donde cursó sus estudios primarios en el barrio arandino de Santa Catalina, para decorar una de sus paredes con un mural que recrea los sueños infantiles y transmite un mensaje de amistad, entre personas de diversas procedencias.

 

Los pequeños colegiales que, tras las vacaciones navideñas, regresaron a las aulas del colegio de nuestro barrio, se llevaron una grata sorpresa al contemplar sobre una de las fachadas de su centro educativo, un bonito mural donde se puede ver a dos niños volando a lomos de un divertido dragón extraído de los cuentos infantiles.

 

Es un trabajo encargado por la dirección del colegio público y la AMPA para reflejar la amistad entre las diversas razas y culturas, que es la esencia de este colegio donde conviven y se forman, niños de distintas nacionalidades.

 

Este mural, es el segundo de Nano que adorna las paredes del colegio de Santa Catalina, pues en 2017 pintó en la portada principal del edificio, otro por encargo del Ayuntamiento arandino, dedicado a la igualdad entre sexos con el lema “Si nos educas en igualdad, seremos iguales”.

 

En total, son ocho los murales que el artista arandino afincado en Valladolid, ha pintado en el barrio de Santa Catalina. Frente a la iglesia se halla la alegoría del barrio, con la imagen de santa Catalina presidiendo la escena. Al inicio de la calle Pizarro, se retrata el alma castellana en figura de mujer que encarna la esencia de la región y del barrio. En la Avenida de Burgos, un mural costumbrista homenajea al empresario y emprendedor Gerardo de la Calle. Al final de la calle Alameda, un labrador y una chimenea, recuerdan los orígenes del barrio. Al inicio de la calle Alameda, un trampantojo retrata a varios personajes conocidos y es un giño a la sociedad que se asoma a los balcones durante un confinamiento. Y en la Plaza Maestro Nebreda, un falso escaparate refleja el sueño de los comerciantes del barrio.

 

Antonio Adeliño Vélez.

 

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