Parroquia Santa Catalina

Aranda de Duero

Diócesis de Burgos

EL RELATIVISMO ABSURDO

 

 

En estos tiempos en que se ensalza el pensamiento relativista como una máxima absoluta y se tiene como creencia indiscutible, debería de imperar el debate sincero y el respeto a la opinión ajena como regla fundamental de comportamiento, ya que según se dice, todo es relativo. Pero cuando el diálogo se sustituye por la propaganda ideológica, llegamos a algunos absurdos como los tratados a continuación.

 

 De antemano diré que toda regla tiene sus excepciones y no es mi intención censurar la conducta de nadie, ni herir la sensibilidad de las personas con firmes convicciones, por lo que no estará de más que me adelante a pedir disculpas por si alguien se siente ofendido por los ejemplos que aquí aparecen y que solo son unas reflexiones recogidas al vuelo.

 

 Si en aras del relativismo, discutimos y ponemos en duda, que matrimonio es un contrato público, con testigos, libre y voluntario, entre un hombre y una mujer, y dado que la poligamia y poliandria, de momento, sigue prohibido por la ley; resulta lógico llamar también matrimonio a los contratos civiles ente dos hombres o entre dos mujeres.

 

 Pero ya que hemos relativizado una vez, por qué no hacerlo de nuevo. Quien puede impedirnos que también lo afirmemos de una persona con su perro o su caballo. Al perro y al caballo sólo les falta hablar, a decir de sus dueños, y cómo no pueden decir que están en contra, podemos llamarlo también matrimonio. Así que habrá que establecer una ceremonia civil o medio religiosa para sellar el compromiso, aunque solo sea para que la Iglesia Católica se oponga y poder tacharla de carca, que es un deporte que está de moda.

 

 Y si seguimos relativizando, también podemos firmar un contrato matrimonial con la televisión, el ordenador, o el automóvil, pues el amor que les profesan algunas personas a estos aparatos, es desmedido. Ya sé que el planteamiento resulta absurdo y parece que estoy fomentando el disparate, pero de inicio hemos afirmado que todo es relativo.

 

 Quizás resulte más desgarradora la total impunidad establecida en “el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo” o sea el aborto libre. La ley no lo impide y desde el púlpito laico de las televisiones se ha pontificado sobre sus bondades y el eufemismo ha calado en la sociedad. No quisiera dar ideas, pero si se relativiza un poco, se podría abortar el desarrollo del niño ya nacido; y por qué no, abortar con efecto retroactivo hasta la edad de 30 años (edad adulta), que es una fecha que puede resultar simpática a quienes la hayan pasado, y no tanto a quienes no hayan llegado.

 

Y qué decir del “derecho a morir dignamente” antes llamado eutanasia o eugenesia. Cómo todo es relativo, pues pasamos de llamarlo homicidio o suicidio asistido, a muerte digna y luego a derecho a morir dignamente. Cosa que admitimos sin más, porque todo es relativo y además, si no es legal, lo será pronto. Supongo que nadie se opondrá, a que a un enfermo terminal, se le dispensen los cuidados paliativos necesarios para aliviar su sufrimiento; pero de ahí, a terminar cuanto antes con la vida del enfermo para que no sufra, media un abismo.

 

 En fin, que la filosofía popular es muy sabia y llama al pan, pan, y al vino, vino. Y no es muy partidaria de relativizar las cosas, pues aconseja ser comedidos en las aseveraciones, ya que, de no ser así, llegaríamos al absurdo de afirmar que: “cuarta más, cuarta menos, el burro come por las orejas” y aunque pudiera parecer cierto, no es verdad.

 

 

Antonio Adeliño Vélez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RÉPLICA DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE LAS VIÑAS

 

 

La rara circunstancia de la celebración de la novena en honor de la patrona de Aranda de Duero en la Iglesia de Santa María, en vez de hacerlo en su ermita por la pandemia del coronavirus; nos ha permitido contemplar y casi tocar la réplica de la imagen de la Virgen de las Viñas, colocada en un dosel muy coqueto en el presbiterio del templo arandino.

 

De todos es conocido que la actual imagen de la Virgen de las Viñas de Aranda de Duero que vemos de pié, vestida con diversos trajes y  entronizada en la hornacina del retablo de la ermita del monte Costaján; es el resultado de la transformación de una talla sedente a la que se colocó un pedestal para que alcanzase la altura deseada y pudiera lucir el vestido donado por la reina Margarita de Austria, en la primera década del siglo XVII.

 

El responsable de aquel despropósito artístico, mutiló a golpe de hacha la estética original de la talla labrada a finales del siglo XIII; donde la Virgen estaba sentada en un sitial, acomodada sobre un cojín policromado con bordados arabescos, y con el niño Jesús en actitud de bendecir, sentado en la rodilla izquierda de la Virgen.

 

Al acondicionarse el sótano existente bajo el camarín de la Virgen en el ábside de la ermita, y recuperarse este trastero como cripta del santuario; se estimó con buen criterio que este espacio, lo presidiera la Virgen titular y que se adornaran sus paredes con murales de cerámicas que relatasen su legendaria historia. Para tal fin, se encargó una réplica de la imagen gótica, que recuperase los elementos perdidos y cuya fábrica respondiera al estilo y policromía propia de las tallas de su época, conservadas en la comarca ribereña y en el Obispado de Osma, al que perteneció Aranda de Duero. La imagen fue tallada por el escultor-restaurador Luis Cristóbal Antón y los murales de cerámica son obra de Miguel Martínez Delso.

 

Aprovechemos la ocasión para admirar con detenimiento esta bonita imagen de la Virgen de las Viñas, que como se ha dicho es una réplica de la talla original, y aunque para gustos están los colores, yo afirmo que es una preciosidad.

 

 

 

 

Antonio Adeliño Vélez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

REALISMO E IDEALISMO DE LA MANO DE NANO EN SANTA CATALINA

 

 

Otra vez, y con esta van seis, Fernando Arribas Lázaro (Nano) recala con su aerógrafo en el barrio arandino que le vio crecer, para expresar con un trampantojo el sentimiento de la sociedad de los balcones, que aun estando confinada por la pandemia del coronavirus, supo relacionarse con el mundo exterior desde las ventanas.

 

En esta ocasión, la Asociación de Comerciantes del barrio de Santa Catalina que financia el trabajo, ha elegido la fachada desnuda del portal número 16 de la calle Santiago en su cruce con la calle Alameda, para continuar su particular museo al aire libre, añadiendo una obra más al itinerario muralista del barrio de Santa Catalina. Un lugar idóneo, al tratarse de la entrada de Aranda de Duero desde el Este, para colocar un arco triunfal que dé la bienvenida a los portadores de buenas noticias.

 

El artista recurre a la técnica de la perspectiva para despertar la imaginación del espectador que atraído por la singularidad de la estampa, contempla formas y volúmenes donde solo hay una pared lisa. El resultado es sorprendente, por cuanto combina realismo e idealismo en un mural acorde con los cánones del arte figurativo, para reflejar la elegancia y el justo equilibrio en la composición pictórica.

 

En esta esquina que recibe los rayos del sol por la mañana, se establece un diálogo entre el autor que firma la obra y el observador que detiene su paseo y se siente identificado con alguno de los personajes que se asoman a los balcones para vitorear a tantos héroes anónimos que simbólicamente atraviesan un arco de triunfo, preparado para homenajear la labor callada de quienes se desvivieron en cuidar a los que estamos aquí y a los que lamentablemente se nos fueron.

 

Se recrea por tanto, una escena de reminiscencias históricas, como si se tratara de festejar a los triunfadores de un épico combate; pero a la vez muy actual, si se pretende rendir un cálido homenaje a tantos personajes heroicos anónimos que en esto días de pandemia, han sembrado esperanza y confianza en medio de las dificultades que nos ha tocado vivir en esta aciaga primavera surtida de negros nubarrones.

 

 

Antonio Adeliño Vélez. 

 

 

 

 

 

 

 

 

BREVE HISTORIA DE LA ASOCIACIÓN DE VECINOS DE SANTA CATALINA

 

 

La Asociación de Vecinos del barrio de Santa Catalina de Aranda de Duero (Burgos) es una Entidad Jurídica sin ánimo de lucro que tiene como objetivo principal, promover obras y servicios para la mejora del barrio de Santa Catalina y animar la vida social y cultural de sus socios y vecinos. Se rige por principios democráticos de pluralidad e igualdad y se ampara en la Ley 1/2002 Reguladora del Derecho de Asociación.

 

Esta Entidad, celebró el 25º aniversario de su fundación el año 1999, por lo que su nacimiento se fijó por la Junta Directiva de entonces, en el año 1974. Decimos esto porque la legalización como Entidad Jurídica de derecho, es posterior a esa fecha (1977) y su funcionamiento de hecho como Agrupación Vecinal es anterior (1971), como se explicará más adelante.

 

El germen de la Asociación lo encontramos en un grupo de padres de familia integrados en el organigrama de pastoral familiar de la Parroquia de Santa Catalina, que dirigía su  párroco don Felipe Ontoso Molero (1926-2011). Este sacerdote supo aglutinar a los vecinos que habían pasado por la Juventud Obrera Cristiana (JOC) y la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), para alentar un movimiento asociativo que encauzara las legítimas demandas sociales de todos los vecinos del barrio.

 

La primera acción reivindicativa se remonta al curso 1971-72, con una marcha y concentración en las puertas del Ayuntamiento, y la posterior reunión de sus dirigentes con el Alcalde don José Eugenio Romera Pascual (1931-2017), para pedir la creación de un distrito escolar en el barrio, debido a la falta de plazas educativas para el alumnado de Santa Catalina. Cuando en el curso escolar 1982-83 se solucionó el problema con la inauguración del colegio Santa Catalina, el Ministerio de Educación agradecía la aportación generosa del Ayuntamiento, la colaboración de la Parroquia,  y las insistentes gestiones y de la Comunidad de Vecinos. Provisionalmente se estuvo impartiendo clase de educación infantil en las dependencias parroquiales, hasta que en 1979 se tapian y habilitan los soportales del colegio Virgen de la Viñas como aulas. En el curso 1981-82 se crea el colegio público Santa Catalina y comienza a funcionar con cuatro unidades en locales de la Parroquia y otras cuatro en el colegio Virgen de las Viñas, por no estar terminado el edificio del nuevo colegio.

En el Curso 1982-83 se estrenó el colegio Santa Catalina I y en el curso 1987-88 el Santa Catalina II.

 

Otro logro significativo de aquella Asociación de Padres de Familia de Santa Catalina, fue la construcción de un parque infantil para el ocio y recreo de los niños del barrio, en el lugar que hoy conocemos como parque Príncipe de Asturias. Fue construido a prestación personal, con maquinaria prestada y materiales donados por diversas empresas arandinas. Al frente del proyecto se puso Francisco Benito Benito, presidente de facto de la Asociación, que consiguió en poco tiempo que el Ayuntamiento pusiera a su disposición 5.000 m2, que luego se ampliarían a 30.000 m2. El 18 de julio de 1973 se inauguró, para solaz y disfrute de la chiquillería del barrio, el parque infantil de Santa Catalina, con presencia del Alcalde, Sr. Romera, del Párroco don Felipe, y de su más fervoroso impulsor Francisco Benito. Popularmente se llamó “parque de las ruedas” por estar cercado en su origen por neumáticos de vehículos. (En 1993 se inaugurará otro parque en el barrio, llamado inicialmente del Arandilla, luego Santa Catalina y al final, de La Huerta. Una obra que se empezó a reivindicar en 1987).

 

En 1974 surgió España un fuerte movimiento asociativo debido al impulso que dio el último gobierno del General Franco a las Asociaciones Políticas, distintas de las tradicionales del régimen. Fue entonces cuando la Asociación de Padres de la Parroquia se constituye en la Asociación Vecinal desligada de la pastoral parroquial, con el nombre de Asociación de Familias y Vecinos de Santa Catalina, asumiendo el papel de cohesionar a un vecindario de procedencia muy diversa, de encauzar las reivindicaciones vecinales para la mejora del barrio, y de animar la vida pública de socios y vecinos. Para lograr el objetivo, se confecciona una ficha de socio, se empieza a cobrar una cuota social y se fija como sede el salón parroquial de la nueva iglesia que se había estrenado en mayo de 1973, aunque oficialmente se inauguró el día 5 de mayo de 1974 por el Arzobispo de Burgos.

 

Para enmarcar el nacimiento de la Asociación de Vecinos en su contexto histórico, debemos reseñar que a partir de 1950 y sobre todo en las décadas de los años 60 y 70, Aranda de Duero crece exponencialmente y duplica su población. Atraídos  por el desarrollismo industrial de la ciudad, se asientan en el barrio de Santa Catalina gentes diversas, inmigradas de los pueblos de la comarca y de las provincias limítrofes. Podemos afirmar que entonces nace un barrio nuevo, integrado por familias jóvenes con una bulliciosa y numerosa prole que se aglutinan, en torno al Colegio Virgen de las Viñas de propiedad municipal, inaugurado en 1960; a la Parroquia de Santa Catalina que se crea el 8 de octubre de 1966, y a la Asociación de Vecinos que se funda en 1974, pero que de hecho venía funcionando desde 1971.

 

Decíamos anteriormente que la regularización de la Asociación de Vecinos se llevó a cabo en el año 1977. Pues bien, según acta de 8 de febrero de 1977, se reúne en los salones parroquiales, la Asociación de Familias y Vecinos de Santa Catalina, en Junta General extraordinaria, presidida por el Sr. Benito (Francisco Benito), que presenta a doña Alicia Ojeda, Delegada de Asociaciones de la Provincia de Burgos para que les informe del procedimiento para la constitución de las Asociaciones de Vecinos conforme a la legalidad vigente (Ley 191/1964 de Asociaciones), y de las ventajas y capacidades que el hecho supone, para acceder a las ayudas que pueden recibirse de las Administraciones Públicas. El 19 de abril, se conforma una nueva Junta Directiva que inicia los trámites para redactar los Estatutos y legalizar la Asociación de Vecinos. Y el 27 de junio se aprueban los Estatutos en Asamblea General extraordinaria, que fueron remitidos al Gobierno Civil de Burgos para el visado correspondiente y la inscripción preceptiva en el Registro Provincial de Asociaciones. Dicho trámite se llevó a cabo el 5 de enero de 1978 después de aportarse algunos documentos que faltaban en el expediente, quedando inscrita en el Registro Provincial de Asociaciones con el número 217.

 

La progresiva asunción de competencias por parte de las Comunidades Autónomas, determina que el 10 de noviembre de 2006, en Asamblea General extraordinaria, se apruebe la modificación de los Estatutos de la Asociación, para adaptarlos  la Ley 1/2002 de 22 de marzo reguladora del derecho de asociación, según se determina en la Resolución de 20 de julio de 2004 de la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en Burgos. Los nuevos Estatutos, fueron visados e incorporados al Registro de Asociaciones, el 14 de agosto de 2007 con el número de protocolo 217, sección 1ª. (Se mantiene el mismo número de protocolo que tenían los primeros Estatutos). Y en la Asamblea General de 14 de marzo de 2020, se aprobó la última reforma del Reglamento de Régimen Interno, donde se recogen las normas internas de funcionamiento de la Asociación de Vecinos.

 

Han pasado muchos años de aquella primera iniciativa que por falta de aulas de enseñanza en el barrio, movilizó a los Padres de Familia para conseguir la creación provisional de 160 plazas de enseñanza infantil en las dependencias de la Parroquia, hasta la inauguración de un nuevo colegio en el barrio. Y también de la construcción del parque infantil para que los niños no jugaran en la calle, entre las ruinas de la Tejera o de otros edificios abandonados. Por el camino se han ido solventando muchos problemas ocasionados por el crecimiento vertiginoso del barrio y por la falta de un plan de desarrollo urbanístico, que acarrearon problemas como la especulación de terrenos, la falta de equipamientos básicos, la mala pavimentación de las calles, la deficiencia o carencia de alumbrado público, etc. etc.

 

Todas estas acciones fueron encauzadas por la Asociación de Vecinos y contribuyeron a crear una conciencia de barrio con personalidad propia, hasta el punto de presentar una candidatura independiente a las primeras elecciones municipales convocadas el 3 de abril de 1979. La Unión Popular Arandina (UPA), se gestó en la Asociación de Vecinos de Santa Catalina y logró sacar dos concejales de los veintiuno en liza. La experiencia no se volvió a repetir, aunque sí que concurrieron algunos miembros de la Junta Directiva, en las listas de algunos partidos políticos y consiguieron algunas actas de concejal. No negaré que algo influyeron los concejales propios en la mejora del barrio, pero cuando se tiene que resolver los múltiples problemas de la ciudad, se olvidan o se achican los del barrio propio; por lo que los desvelos de las Juntas Directivas por mejorar el barrio, en vez de cesar, aumentaron.

 

Los primeros años de la Asociación de Vecinos estuvieron marcados por un fuerte carácter reivindicativo, pero una vez conseguidos los objetivos más urgentes de mejora general del barrio, se incidió en la gestión del tiempo libre y en la promoción de actividades de ocio, culturales y deportivas. Así, y a modo de ejemplo señalamos, que se organizaron diez certámenes de poesía para toda la ciudad; se creó una biblioteca para socios y vecinos; se programaron diversos concursos anuales de dibujo, redacción y pintura; se ofrecieron en la iglesia de Santa Catalina y para todo el barrio, varios conciertos de la banda municipal de música; se hicieron numerosas excursiones turísticas; se organizaron visitas a fábricas, museos y edificios públicos de la ciudad; se fomentó el deporte infantil y juvenil con campeonatos de futbol, frontenis y cros; Se fundó el Club Deportivo de Karate “Santa Catalina” para impartir clases infantiles y juveniles de este deporte en el Polideportivo Príncipe de Asturias; se promocionó el deporte autóctono organizando campeonatos de bolos, tuta y petanca; se impartieron clases de gimnasia de mantenimiento, pilates, bailes de salón, sevillanas y de jotas castellanas; se formó una Tuna de mayores aficionados al canto. Se promovieron cursos de guitarra, acordeón y otras actividades musicales; se organizaron talleres de aprendizaje de costura, retacería, confección de trajes de carnaval, cestería, tapizados y manualidades; y desde 1980 se programa una semana de fiestas en el barrio, con entretenimientos y diversiones para niños, jóvenes y mayores.

 

Llegados a este punto, debemos decir que la Asociación de Vecinos goza de relativa buena salud, aunque tuvo mejores momentos. El número más alto de asociados se alcanzó en el año 2002 con 861 socios de número (los que pagan la cuota), porque también se consideran socios beneficiarios a los consortes e hijos menores del socio principal. En el presente año 2020, se cuenta con 552 socios activos, por lo que se ha sufrido una merma considerable, debido al envejecimiento de los pioneros y a la prohibición de realizar desde 2016 actividades en el local de la Asociación con monitores que cobren las clases a los alumnos, debido a una supuesta competencia desleal con otros establecimientos privados. Las muchas actividades que se realizaban entonces, suponían una excelente promoción en la captación de nuevos socios pues era obligatorio ser socio para inscribirse en las actividades, y al suprimirse estas, se han resentido muchísimo las nuevas afiliaciones, y se producen pocas altas, mientras se multiplican las bajas. (La cuota anual de socio es de 5 euros).

 

Otro tema donde también ha decaído el interés del vecindario, es en la integración de socios en la Junta Directiva para colaborar en el desarrollo de las distintas tareas de la Asociación. Actualmente se cuenta con ocho miembros. El trabajo que aquí se realiza es altruista, y el único pago que se recibe es el de sentirse satisfecho por la labor realizada en bien del barrio y de sus vecinos. Pero el voluntariado también ha entrado en crisis, pues pocas personas quieren asumir responsabilidades sin remunerar, para luego tener que aguantar la dejadez de los de arriba y las incomprensiones de los de abajo. Aunque también hay quien aprecia y agradece el trabajo desinteresado de los miembros de la Junta Directiva. Aplaudamos a quienes siguen en el tajo y animemos a todos los socios a integrarse en este órgano directivo, de reivindicación de obras y servicios, y de ejecución del programa anual de actividades para bien del barrio y de los socios y vecinos.

 

 

Antonio Adeliño Vélez.

 

 

 

 

 

 

 

A VUELTAS CON EL CELIBATO EN LA IGLESIA CATÓLICA

 

Seguramente habrán oído hablar del Sínodo especial para la región amazónica, convocado por el Papa Francisco y que se celebró en Roma del 6 al 27 de octubre del pasado año 2019. Una reunión de obispos y consultores de los distintos países que engloba la Amazonía, y que fuera del ámbito eclesial ha tenido poca trascendencia, salvo por la noticia de que sobre la mesa estaba la posible ordenación de hombres casados para paliar la escasez de sacerdotes en tan vastos territorios.

 

Parece ser que las cosas se han quedado como estaban, quizás por miedo a provocar un cisma en la Iglesia Católica que se suscitaría entre partidarios y detractores del celibato para ordenados. Una cuestión nada baladí, dados los escasos resultados que se han obtenido en otras confesiones cristianas donde se han permitido la ordenación de casados, de mujeres u homosexuales. Y es que el problema de falta de vocaciones para el servicio del pueblo de Dios, no se resuelve eliminando el celibato, ordenando mujeres o probando otras fórmulas poco convencionales.

 

El sacerdocio es algo más que un puesto de trabajo de funcionario público para el que seguramente sobrarían candidatos. Es una vocación donde se precisan suficientes conocimientos para enseñar y no errar, psicología y prudencia para tratar a los fieles, y sobre todo madera de santidad para rezar por el pueblo fiel y orientarle hacia Dios. Si olvidamos esta premisa, surgirán charlatanes que embaucarán con sus soflamas a la gente sencilla. Y a la vista está, el auge que tienen las sectas, sobre todo en el continente americano. Sectas que siempre buscan un interés económico para sí, ya sea sacando dinero de sus adeptos o embolsándose las cuantiosas subvenciones de países u organizaciones proselitistas.

 

En mi modesta opinión, el tema del celibato sacerdotal está suficientemente debatido dentro de la Iglesia Católica y seguramente se encontrará una fórmula para ordenar “viri probati”, hombres casados de vida cristiana madura y contrastada como se hacía en la época apostólica; pero otra cosa es lo que piensa la llamada opinión pública, generalmente anticlerical y nada objetiva en el caso que nos ocupa; por lo que recomiendo a los lectores, que no se suban sin más, al tren de los cambios culturales y sociales, porque habitualmente son efímeros y puede que nos lleven a donde no queremos ir. Y en este sentido sería bueno meditar  una frase de G. K. Chesterton, un pensador que regresó del anglicanismo al catolicismo, donde afirmaba hace un siglo, que: “El catolicismo nos libera de la esclavitud de ser hijos de nuestro tiempo”.

 

La Iglesia no tiene que adaptarse a la sociedad, entre otras cosas porque hay muchas sociedades a las que adaptarse y sería un caos; sino transformar la sociedad para implantar, en la medida de lo posible, el Reino de Dios predicado por Jesucristo. Para ello debe de ser sal de la tierra e irradiar la luz del Evangelio a todas las naciones y, si esto no se consigue, debe evitar ser atraída por los faroles costumbristas del demonio, que siempre se manifiesta como ángel de luz atrayente y no como príncipe de las tinieblas.

 

Para finalizar recomiendo la lectura del capítulo tercero del Decreto Presbyterorun Ordinis del Concilio Vaticano II, y el Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros, publicado en 2013. De ahí concluiremos que debemos seguir rogando a Dios con insistencia para que provea a su Iglesia de Pastores que, según san Agustín, han de ser: “sabios que nos enseñen, prudentes que nos gobiernen y santos que recen por nosotros”.

 

Antonio Adeliño Vélez

 

 

 

¿QUÉ HUMANISMO QUEREMOS?

 

Muchas personas se han escandalizado con las declaraciones de la ministra de educación del actual gobierno social comunista, doña Isabel Celaá, al afirmar que “los hijos no pertenecen a los padres”. Y hasta tal punto llega su enfado que se sienten avergonzados de haber votado a estos socialistas que ahora enseñan sus orejas de lobo, ocultadas por una piel de cordero durante la campaña electoral.

 

Pero los socialistas no engañan, su ideología es marxista aunque su propaganda la disfrace de socialdemócrata para timar a los incautos, porque su tendencia natural es ir a implantar el humanismo marxista a fuego lento para que la sociedad no reaccione y se adormezca en el agua tibia en vez del saltar de la olla al sentir el quemazón del agua hirviendo (recuerden la fábula de la rana y el agua hirviendo). Y ahora que se han asociado con los comunistas, no van a perder la oportunidad de introducir la filosofía marxista como un nuevo humanismo, enfrentado a un supuesto rancio humanismo cristiano.

 

Tenemos que decir que ambos planteamientos humanistas, centran sus esfuerzos en el hombre para promover la dignidad del ser humano en la organización de la vida social; pero la comparación de algunos puntos de ambos postulados, nos despejan las dudas que pudiéramos tener sobre las verdaderas intenciones que tienen los marxistas en los campos que ahora están en discusión: Las clases de religión, la familia y educación de los hijos, el aborto, la eutanasia o la investigación con células embrionarias.

 

El humanismo cristiano, pretende el bienestar de la persona desde la óptica del cristianismo y defiende que:

-El hombre es distinto del animal porque tiene un alma trascendente, infundida por Dios en el momento de la concepción.

-La persona por su dimensión trascendente, es el bien a proteger desde su nacimiento hasta su muerte.

-La familia acoge y educa a la persona, y la sociedad protege a la familia. La sociedad se beneficia del esfuerzo y capacidad de cada persona.

 

El humanismo marxista, pretende el bienestar de la colectividad desde el materialismo ateo y defiende que:

-El hombre es un ser material que solo se distingue del animal, en que produce colectivamente. Su modo de producción es social.

-El colectivo es el bien a proteger por lo que el individuo carece de valor en sí mismo. Solo es una parte de la sociedad y obra presionado por la colectividad.

-La sociedad enseña al individuo para que contribuya con su esfuerzo al bien de la colectividad.

 

Hablando en castizo, diríamos que esto es lo que hay. Cada cual que vote a quien quiera, pero que luego no se llame a engaño. Ya está firmado un acuerdo de legislatura para que la religión no compute en el expediente académico del alumno y que no haya asignatura alternativa a esta materia para que así, nadie la curse, y a la vez se anuncia una nueva ley de educación (la ley Celaá) que implantará la asignatura obligatoria de educación para ciudadanía con el fin de adoctrinar convenientemente al alumnado en su ideología: La marxista.

 

Lo malo de estas ideologías, está en que sólo se han impuesto desde regímenes totalitarios, porque una sociedad libre nunca admitirá que haya que eliminar a los socialmente improductivos como viejos e incapacitados, aprobando leyes de eutanasia y eugenesia. Ni tampoco que se imponga una moral de estado y sean los gobiernos los interpretes del bien y el mal, con leyes de educación para la ciudadanía. Así que me temo lo peor, y lo que parece una manera distinta de organizar la sociedad, se convierta en la imposición de una concepción del ser humano radicalmente opuesta a lo que piensa y siente la mayoría de la sociedad, pero eso sí, adjetivándola de progresista y democrática.

 

 

Antonio Adeliño Vélez

 

COSTUMBRISMO Y MODERNIDAD EN EL ÚLTIMO MURAL DE NANO

 

Ya va siendo habitual encontrar a Fernando Arribas Lázaro (Nano), pintando un mural en una fachada del barrio de Santa Catalina de Aranda de Duero. Y en esta ocasión, el artista arandino afincado en Valladolid, compagina costumbrismo y modernidad en una nueva obra que surge de su ingenio y que, seguramente sin intención del autor, va configurando un sello de identidad para el vecindario de Santa Catalina.

 

La Asociación de Comerciantes de Santa Catalina como promotores de la obra y el Grupo Gerardo de la Calle como patrocinador, han elegido una fachada lisa de un bloque de la avenida de Burgos, junto al Centro Cívico “Virgen de las Viñas”, para materializar un nuevo encargo al muralista arandino. Y esta vez el pintor, ha unido en su obra una escena costumbrista de mediados del siglo pasado, con un paisaje industrial moderno, donde sorprende singularmente la estampa preindustrial de una galera arrastrada por caballos, frente a otra imagen moderna de una planta de transformación de áridos; y aunque ésta última aparece en el cuadro más pequeña,  expresivamente es más potente por cuanto sustenta a la primera, queriendo de esta forma, hacer un guiño al empresario Gerardo de la Calle Vallés que aparece retratado en sus inicios como industrial a lomos de un caballo de tiro y después simbólicamente representado como artífice de la gran empresa que contemplamos a sus pies.

 

Nuevamente Nano, nos sorprende con su buen hacer en el manejo del aerógrafo, ya que ha conseguido realizar una obra artística que cumple su inicial función estética, a la vez que rinde homenaje de gratitud a uno de los más significativos emprendedores ribereños, pues aunque segoviano de nacimiento, es arandino de corazón y devoción. Y en su persona se quiere agradecer el sacrificio de todos los inmigrantes del medio rural y agrícola de nuestra España más castiza, hacia el mundo industrial y urbano de entonces; pues supuso para ellos un esfuerzo titánico no exento de sufrimiento, para progresar personalmente y para transformar la sociedad y mejorarla, que no ha sido debidamente reconocido.

 

Terminamos animando al lector a visitar este particular museo al aire libre en que se ha convertido el barrio de Santa Catalina. Y tomando como punto de referencia la puerta de la Iglesia que dejamos a nuestra espalda, encontraremos a derecha, izquierda y de frente, los seis murales que van adornando las inexpresivas fachadas de los bloques de viviendas del barrio y la portada del colegio. Cada mural tiene su encanto y encierra un duende que el espectador debe reconocer, pues mientras unos son figurativos y representan simbólicamente al barrio y al alma castellana, otros son realistas y nos trasmiten un mensaje donde se aúnan pasado presente y futuro.

 

 

Antonio Adeliño Vélez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FUENTES CONTAMINADAS

 

El verano pasado, un amigo me recordaba en una conversación distendida, los sinsabores que en su día le produjo la lectura de la novela: “El Código da Vinci” de Dan Brown. Y en concreto me recalcaba las erróneas conclusiones sacadas por el novelista, al describir el cuadro de la última cena del genial Leonardo da Vinci, donde pretende ver a un san Pedro celoso y agresivo con la persona que ocupa el puesto de honor junto a Jesús, que a decir del autor del libro no es el joven san Juan, sino María Magdalena, su supuesta amante con la que además se afirma que tuvo descendencia.

 

El lector avezado sabe que se encuentra ante una novela, donde se manejan e inventan documentos que se presentan como históricos, para mantener la tensión del lector en el desenlace da la trama. Y también sabe que para determinar la autenticidad y veracidad de los relatos de la Sagrada Escritura, los estudiosos (exégetas) recurren a las fuentes primeras, que entre otras muchas cosas, se ocupan de examinar los usos y costumbres de la época en que fueron escritos.

 

Un cuadro pintado 1495 años después del acontecimiento, no puede aportar nada sobre la cena que se describe en los cuatro Evangelios. El cuadro es una interpretación del pintor, inmerso en otra época y otra cultura, sobre lo que la Sagrada Escritura dice. Y no al revés, como afirma el autor del libro. Por ese procedimiento se puede afirmar que Jesucristo no tenía rostro, porque Salvador Dalí, lo oculta tras la cabellera, en su famoso cuadro: El Cristo. Absurdo ¿no?. Seguramente cualquier escritor sería capaz de novelar esta circunstancia por muy irreal que nos parezca. Porque otro cuadro, donde se plasma el pecado de Adán y Eva, es el origen de que la gente crea "a pies juntillas" que el fruto prohibido descrito en el relato de la creación, es una manzana; pero si nos acercamos a las fuentes limpias de la Sagrada Escritura no vemos manzanas por ningún sitio. (Gn. 1 y 2).

 

Qué en la última cena hubiera una mujer de comensal, además de no ser cierto porque los evangelios dicen que se hallaban los doce apóstoles, es incongruente. Pensar que en una reunión de hombres para cenar en aquella época, hubiera una mujer, es insostenible. Sobre todo si se conoce el papel de las mujeres en la sociedad del momento, donde no pintaban gran cosa. Su testimonio no tenía valor en los juicios. Eran desposadas por los padres y podían ser repudiadas por los maridos por cualquier insignificancia. De ahí que chocara tanto a los contemporáneos de Jesucristo, la defensa que éste hace de la indisolubilidad del matrimonio (Mt. 19, 10), o que se pusiera de parte de una mujer sorprendida en adulterio y que según la ley, debía ser ajusticiada a pedradas (Jn. 8, 3)

 

También hoy, en el judaísmo y en el islam, las mujeres rezan escondidas tras celosías, separadas de los hombres y no tienen obligación de acudir a las sinagogas o a las mezquitas para orar. Y a pesar de la declaración de los derechos del hombre de hace más de doscientos años, y la declaración universal de los derechos humanos de hace casi cien; los judíos ortodoxos (los de las coletas), en la primera oración de la mañana, bendicen a Yahvéh por no ser pagano, no ser bestia y no ser mujer. Toda una declaración de intenciones que nos ayuda a comprender el papel de la mujer en esas religiones, entonces y lamentablemente también ahora.

 

Es cierto que la visión sobre la mujer que tiene Jesús y que se recoge en los Evangelios, es muy distinta a la de la sociedad judía de la época; hasta tal punto, que los primeros testigos de su resurrección, fueron mujeres, con lo que en mala consideración no las tenía; y también que desde los orígenes de las comunidades cristianas, hombres y mujeres rezan juntos. Pero las estructuras sociales cambiarían con los siglos, y no siendo gobernador de Jerusalén, en la tercera década de nuestra era, Poncio Pilatos.

 

En cuanto a la supuesta descendencia de Jesús con María Magdalena, solo se me ocurre decir que es una patraña mayúscula. Jesucristo fue célibe. No hay un solo párrafo en la Escritura que sugiera lo contrario. Y por más que insistan algunos en que lo normal en aquel tiempo era casarse, debemos saber que ya en aquella época había comunidades de ascetas que vivían célibes en las proximidades del desierto: Los esenios. San Juan Bautista era un predicador célibe que se cree que procedía de aquellas comunidades, y también se piensa que Jesús convivió con ellos algún tiempo. Los documentos hallados en Qumran, zona donde se ubicaba un monasterio de esta secta judía, arrojan mucha luz al respecto. Además el mismo Jesucristo afirma, que Él es uno de los que se hacen eunuco por el amor al reino de los cielos (Mt. 19, 10), e indica un camino que siguen los más próximos, como san Juan Evangelista o san Pablo, que en su carta a los Corintios declara el pensamiento del Señor al respecto (1ª Cor. 7, 25-51).

 

Pero aunque estos razonamientos no fueran suficientes frente a los difamadores, nos queda el recurso de la fe, que no es otra cosa que fiarse de aquello que dicen los Evangelios sobre Jesucristo. Pues de lo contrario debemos aplicarnos la reprensión de san Pablo a los Corintios (1ª Cor. 1, 22-25), cuando afirma que los judíos le pedían signos (milagros), los griegos filosofía (razonamientos), y él predica a Jesucristo crucificado, escándalo para los primeros y locura para los segundos, pero poder y sabiduría para el que cree. Porque sin la fe, el poder de los milagros se ve como magia, y la sabiduría del razonamiento se quedan en mera filosofía.

 

Como colofón a esta última reflexión conviene recordar la parábola del rico epulón, cuando éste desde el infierno dice a Abraham: deja que Lázaro vaya a advertir a mis hermanos de estos tormentos. Y responde Abraham: ya tienen a Moisés y los profetas, que les hagan caso (que se fíen). No, no, padre Abraham, dice el rico glotón, que si les visita un muerto, si que harán caso. Y concluye Jesucristo su enseñanza: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso aunque resucite un muerto” (Lc. 16, 27-31).

 

En fin, que en la sociedad española, cofrade y devota de María pero anticlerical hasta rayar la herejía, se acepta como irrefutables este tipo de calumnias contra Jesucristo y su Iglesia. Y no es de extrañar, cuando en vez de acudir a las fuentes claras de la Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio, se tira de bruces a beber con avidez en las aguas emponzoñadas de novelas, panfletos, vídeos, o emisiones de radio y televisión, sin discernir su contenido o sin advertir las verdaderas intenciones de los autores.

 

Antonio Adeliño Vélez

 

 

 

 

 

 

 

DEMONIOS O ÁNGELES CAÍDOS

 

En el año 2019, en la ribera del Arlanza, han estado de moda lo ángeles, ya que de abril a noviembre, se ha celebrado en la villa ducal de Lerma, la vigésimo cuarta edición de la exposición “Las edades del hombre”, donde hemos podido contemplar 90 piezas artísticas con más de trescientos ángeles, de los que 268 eran buenos y el resto eran demonios o ángeles malos. Y esta circunstancia me da pié a comentar algunas notas sobre los ángeles en general y sobre los demonios en particular.

 

Entiendo que el tema puede ser interesante para el lector por cuanto los ángeles forman parte de casi todas las culturas, desde las más antiguas como las mesopotámicas o las griegas, pasando por las judaicas, cristianas e islámicas, hasta las sectas actuales. En este artículo, recogeré la visión cristiana y católica de ángeles y demonios, por ser la que mejor conozco.

 

Ángeles y demonios no son entelequias salidas de la imaginación humana; son seres espirituales creados por Dios al comienzo del tiempo (solo Dios es eterno), su naturaleza es intelectual y por tanto son inmateriales, asexuados e inmortales. Son personas, por lo que están dotados de conocimiento y voluntad, pero su conocimiento aunque intuitivo es limitado porque desconocen los misterios sobrenaturales de Dios. Gozan de libre albedrío y de ahí que algunos eligieran conscientemente el mal, rechazando a Dios, en vez de amarle, adorarle y servirle, siendo mensajeros de sus designios y ayudándole en los planes de salvación para el género humano.

 

Los demonios son ángeles pecadores, caídos del estado de gracia en que fueron creados por rebelarse contra Dios, y al que no pueden retornar porque conocían perfectamente las consecuencias de sus actos, pues al ser espíritu puro no tuvieron ningún condicionamiento externo que interfiriera en su decisión. No sabemos cual pudo ser el pecado concreto de los demonios, se especula que solo cabe la soberbia y la envidia por querer ser como Dios; y esto, no en cuanto a naturaleza que sería absurdo, sino en cuanto a la gracia que solo concede Dios a las criaturas, y ellos querían conseguirla por sus propias fuerzas, sin intervención de Dios que la concede a quien quiere y conviene.

 

 Buscaban pues los demonios prescindir de Dios para alcanzar más bienaventuranza sobrenatural de la que ya gozaban, apoyándose solo en sus fuerzas para buscar su propio bien, prescindiendo de los designios de Dios. De ahí su inquina sobre el género humano, pues siendo este infinitamente inferior en naturaleza, puede alcanzar la bienaventuranza celestial con la ayuda de la gracia divina.

 

La actuación maléfica de Satanás y de los demás demonios, se dirige continuamente y sin descanso a impedir la gloria que deben dar a Dios los hombres. Su proceder habitual es la tentación por medio de imágenes e insinuaciones, pero en casos extraordinarios pueden darse las posesiones, apoderándose en unos casos de las facultades sensibles o capacidad de obrar de la persona, y en otros anulando las facultades espirituales o la capacidad de querer y buscar el bien. En este último caso siempre hay complicidad del sujeto. Como vemos, los demonios actúan personalmente, pero lo habitual es que lo hagan a través de intermediarios, ya sean personas, legislaciones, ideologías, sectas, logias, mafias, “lobby”, gobiernos o imperios, que inconscientemente hacen el trabajo sucio de Satanás.

 

La Biblia da por sentada la existencia de Satanás, príncipe de los demonios y afirma categóricamente que por la envidia del diablo entró la muerte en el mundo. Su objetivo es alejar al hombre de Dios y lo suele hacer sembrando la división. No en vano diablo significa: el que divide; por tanto juega sucio, propagando celos, envidia, codicia, ambición, guerra y muerte. No es conveniente entrar en su juego, pues como padre de la mentira siempre ganará, y así lo sentencia el refranero popular cuando afirma que sabe más el diablo por viejo que por diablo.

 

El que quiera creer que crea, pues el mayor triunfo del demonio es conseguir que se ignore o se niegue su existencia. Pero cuidado con practicar el tarot, jugar a la güija o poner velas a los espíritus en “halloween”, porque podemos abrir una ventana o la puerta a los demonios. La comunicación con los espíritus es posible y no hay más espíritus malos que los demonios que además pueden poseer cualquier cuerpo u objeto para manifestarse. Los difuntos no tienen ese poder, el diablo sí. No se alarmen, Dios puede más que el demonio y ya ha sido vencido por Jesucristo, pero no se les ocurra tontear o coquetear con el diablo, es el príncipe de este mundo y siempre les conducirá hacia el mal, aunque temporalmente pueda reportarles bienes, porque hacer el mal es su condición y tarde o temprano cobrará su deuda.

 

 

Antonio Adeliño Velez

 

 

 

PALACIO EPISCOPAL DE ARANDA DE DUERO

 

Si nos fijamos con atención en el mapa de Aranda de Duero realizado en 1868 por Francisco Coello, observaremos cinco edificios singulares que han sucumbido al paso y peso de la historia. Estos son: El Convento de Sancti Spiritus, situado frente a la iglesia de Santo Domingo; el Convento de monjas Bernardas, en la plaza de la Constitución; el Convento de san Francisco, al inicio de la avenida de El Ferial; el convento de monjas Antonias (franciscanas), en la plaza de san Antonio; y el Palacio Episcopal, en la plaza de los Jardines de don Diego, sobre el solar que ocupan hoy los edificios comprendidos entre el pasaje Primo de Rivera y la calle Miranda do Douro.

 

Pues bien, haciendo honor al título de estas líneas, hablaremos del Palacio Episcopal de Aranda de Duero, levantado entre los años 1781 y 1784, fuera del antiguo recinto amurallado, en el sito conocido como eras de La Resina, sobre el solar que ocupaba la ermita de san Roque, con huertas a la caída del río Arandilla, y al solano de la Casa de Postas. Esta última indicación es interesante de resaltar, por cuanto nos sitúa junto al camino real de Burgos, y en una época en que los viajes se hacían en diligencias y tartanas; por lo que había que establecer a lo largo del camino, recintos para el cambio y descanso de los caballos de tiro que arrastraban los carruajes, y este era el caso de las casas de paradas de postas que se distribuían en todo el trayecto de las líneas de correos.

 

Conviene recordar que hasta 1956, las parroquias de La Ribera burgalesa pertenecían al obispado de Osma, con sede en El Burgo de Osma (Soria). El mapa geográfico de dicha diócesis, quedó configurado en el concilio de Burgos de 1137 y estuvo en vigor más de 800 años. El concordato entre la Santa Sede y el Estado Español de 27 de agosto de 1953, contemplaba la novedad de acomodar en lo posible, las circunscripciones eclesiásticas a las provincias civiles. Y será mediante Decreto de la Sagrada Congregación Consistorial de Roma de 22 de noviembre de 1955, cuando se dispone que en el año 1956 pasen a la archidiócesis de Burgos, noventa y cuatro parroquias desmembradas de la diócesis de Osma.

 

El edificio en cuestión, se construyó a instancias del obispo don Bernardo Antonio Calderón, en el solar que ocupaba la ermita de san Roque, por el que la Cofradía del referido santo, recibió seis mil reales para construir un nuevo retablo en la iglesia de Santa María y trasladar allí la imagen del protector y abogado contra la peste. El citado prelado, veía conveniente contar con una residencia en Aranda de Duero que le facilitara el acomodo en sus visitas pastorales, además de servirle de almacén para guardar los diezmos recogidos en los arciprestazgos.

 

Su modesta estructura era un eco tardío del estilo Herreriano, y los chapiteles que le aportaban cierta prestancia, se inspiraban en la Casa de la Torre (Ayuntamiento) y en el palacio ducal de Lerma. Constaba de un cuerpo central, de planta cuadrada, con patio interior y dos pisos de altura, a los que en su fachada norte y a modo de torre, se añade un piso más que se remata con sendos chapiteles piramidales. Sobre la balconada de la puerta principal se colocó un frontón que enmarcaba el escudo heráldico del Obispo. A derecha e izquierda se adosaron sendas alas de planta rectangular con dos alturas. Una vez más, tenemos que alabar la labor realizada por Jesús Fernández Chico en su trabajo: “Maquetas Historiadas”, pues nos permite contemplar a escala el alzado de un edificio desaparecido y también describirlo apoyándonos en la recopilación los datos históricos que aporta.

 

Al parecer, el palacio no resultó del gusto de los prelados sucesores y ya en 1788, cuatro años después de acabadas las obras, se dispone que el edificio se acondicione como hospicio y escuela de niños expósitos mayores de siete años, aunque el proyecto no llegó a materializarse. Pero también hubo algún Obispo al que no le pareció tan mala idea, contar con un alojamiento propio para el servicio de la diócesis oxomense en Aranda, y sabemos que don Juan Cabia, ordenó en 1830 acondicionar unas habitaciones del palacio para su uso en las visitas pastorales a los arciprestazgos de La Ribera burgalesa.

 

Durante la guerra de la independencia (la francesada 1808-1813) fue usado como acuartelamiento principal de las tropas francesas en Aranda de Duero, ya que la localidad se había convertido en punto estratégico de primer orden, al ser paso obligado y preferente entre Madrid y la frontera francesa. El edificio sufre graves destrozos el 15 de junio de 1812 al ser atacada la guarnición francesa comandada por el coronel Coulomy, por las fuerzas españolas al mando del mariscal de campo (general) José Joaquín Durán, que desplaza hasta la capital ribereña dos batallones, el de La Rioja y el ligero de Soria.

 

Recuperado de los desastres de la guerra, otro peligro más sutil se cierne sobre el establecimiento, pues los sucesivos decretos desamortizadores de Mendizábal (1836), le incluyen entre los bienes desamortizados y fue declarado en estado de venta. Parece ser que nadie pujó para adquirirlo, pues en 1845 sigue en manos del Estado y se instala allí, el primer cuartel de la Guardia Civil, instituto armado que se había fundado un año antes y que compartirá espacio los años 1853 y 1856 con el batallón provincial del Ejercito. En este largo periodo, el obispado litiga por la legítima propiedad del edificio y consigue su devolución en 1866, pero en 1869 se decreta nuevamente la incautación del edificio por el Gobierno Civil de Burgos,  y entre otros usos, fue utilizado en 1871 como cárcel provincial provisional. En 1881 se redacta un proyecto de rehabilitación como acuartelamiento militar que no se llegó a ejecutar. Mientras tanto, continúan los litigios por la propiedad del inmueble que fue resuelto por el Consejo de Estado en 1883 a favor de la diócesis de Osma, que tendrá que esperar hasta 1896 para tomar posesión del mismo.

 

Conseguida la devolución efectiva de la propiedad, se plantea el dilema de encontrar un uso adecuado para el inmueble. Se rechaza la propuesta de crear un orfanato, y en 1897 se opta por la entrega en usufructo a los Misioneros Claretianos, una congregación religiosa de reciente creación que lo destinará a residencia de los religiosos, internado y centro de enseñanza pública. El edificio fue acondicionado para su nueva función, y su ala derecha se reconstruye como iglesia del seminario. El 9 de noviembre de 1955, justo antes de cambiar La Ribera de jurisdicción eclesiástica, la comunidad claretiana adquiere la propiedad del inmueble, y en 1975 se derriba el viejo palacio, se vende el solar, y se destina el dinero a la construcción del nuevo colegio Claret entre los ríos Arandilla y Duero; mientras que la iglesia Corazón de María de la misma congregación, se erige a este lado del Arandilla, en un rincón de la antigua huerta del Palacio Episcopal.

 

Antonio Adeliño Vélez.

 

 

 

CONVENTO DE SANCTI SPIRITUS DE ARANDA DE DUERO.

 

Hay un lugar en mitad del sendero que asciende desde la ermita de San Antón a la de la Virgen de las Viñas de Aranda de Duero, donde rodeado de jardines y en medio de un estanque, se levanta un soberbio arco renacentista de medio punto que corresponde a una portada enmarcada en alfiz con sendos lunetos en las enjutas.

 

Indudablemente el centro de un parque no es el lugar natural de una puerta de semejantes dimensiones, por lo que recurriendo a las crónicas de la villa, sabemos que en el año 1973 se desmontó un arco del derruido convento de Sancti Spiritus en el barrio de Allendeduero, y se llevó al parque de la ermita de la Virgen de las Viñas, donde se colocó sobre un estanque, flanqueado por cuatro escudos labrados en piedra; uno traído de una casa palacio que había en la calle Costanilla, y los otros tres con el emblema del Obispo Acosta, recuperados de los contrafuertes del ábside de la iglesia del convento dominico de Sancti Spiritus. La citada puerta, era la de acceso desde el claustro a la iglesia conventual.

 

Para la elaboración de este artículo, se acude a la documentación aportada por Jesús Fernández Chico en su trabajo: “Maquetas historiadas”, donde recoge la historia del patrimonio monumental de La Ribera, y nos permite establecer la cronología de un edificio construido a mediados del siglo XVI en el arrabal de Allendeduero, junto al camino de Valladolid, frente al hospital de pobres de los Santos Reyes Magos; y que con la nomenclatura propia de nuestros días, situaríamos entre las calles Ruperta Baraya, Valdolé y el inicio de la calle Santo Domingo; justo enfrente de la iglesia parroquial homónima y de la entrada del hospital de los Santos Reyes.

 

Así pues, bajo la advocación del Espíritu Santo se fundó en el año 1545 un convento de Padres Dominicos, al mediodía de la villa de Aranda, al otro lado del río Duero, y en el extremo oeste del arrabal. Su promotor y mecenas fue el obispo don Pedro Álvarez de Acosta (1484-1563) que tomó posesión del obispado de Osma (Soria) el 17 de abril de 1539; a esa diócesis perteneció La Ribera burgalesa hasta el año 1956. Este prelado intervino también con su patrimonio personal en otras obras de Aranda, como el hospital para pobres de los Santos Reyes Magos, el presbiterio de la ermita de la Virgen de las Viñas, ciertos remates importantes en la fachada sur de la iglesia de Santa María, y el púlpito y la capilla mayor de la iglesia de Sinovas. La iglesia del convento se terminó en abril de 1562, y en febrero de 1563, acogía los restos mortales de su promotor que fue inhumado a los pies del presbiterio, en el primer tramo de la nave y en un sepulcro hoy desaparecido, construido de jaspe con estatua yacente de alabastro, atribuido al célebre artista franco-español Juan de Juni.

El conjunto monacal lo constituían: La iglesia, la clausura, los edificios anexos, la huerta, y los majuelos (viñas).

 

La iglesia estaba orientada de este a oeste a lo largo del camino de Valladolid. Construida con buenas piedras de sillería, compaginaba elementos góticos y renacentistas, era de una sola nave, con ábside poligonal, bóveda de crucería y robustos contrafuertes. Su portada renacentista se abría al norte, con arco adintelado, y estaba encuadrada por cuatro columnas de orden dórico en el primer tramo, y otras cuatro de orden jónico en el tramo superior que flanqueaban a una hornacina con una estatua en piedra de santo Domingo de Guzmán. (La estatua se halla hoy, en el pórtico nuevo de la iglesia parroquial de Santo Domingo).

 

La clausura era una construcción de gruesa mampostería, estaba adosada al costado sur de la iglesia. Este recinto constaba de dos plantas, la inferior más alta que la superior para permitir el paso de comitivas procesionales por el corredor del claustro. Los arcos del claustro se adornaban con un calado elegante y de fina factura, y en sus cuatro ángulos había cuatro altares. En el piso superior se hallaban las celdas o habitaciones conventuales, con capacidad para 24 religiosos.

 

A un costado del convento se hallaban las edificaciones auxiliares, como casa para cinco criados, cuadras para ganado, pajares, granero y lagar, pues se contaba con una huerta tapiada, frutales, alameda y viñedos. La propiedad se prolongaba por el margen derecho de la actual avenida de Castilla hasta cerca del trazado del ferrocarril Valladolid-Ariza, y por el oeste la delimitaba el antiguo cauce del arroyo de La Nava, del que se cogía el agua para el riego. Este arroyo discurría casi recto desde la localidad de Fuestespina hasta la Quinta Julia, cerca de la estación de autobuses, donde desembocaba en el Duero. Hoy el cauce está desviado y desemboca en la conocida popularmente como curva de La Amable en la N-122, a la entrada de Aranda viniendo desde Soria.

 

En lo que fuera la ubicación original del convento, no queda vestigio alguno que recuerde el esplendor acumulado durante 270 años de historia. Su ocaso comienza con el incendio sufrido el 10 de junio de 1813 al final de la guerra de la independencia, ya que tras el desalojo de las tropas de ocupación francesas, estas para cubrir su retirada incendian el barrio de Allendeduero. Sofocado el incendio del arrabal, comienza a arder el convento, provocado esta vez por vecinos contrarios al regreso de los frailes Dominicos. Incluso hubo actos de pillaje que no impidieron las Autoridades, con lo que se perdió uno de los monumentos histórico-artístico más relevantes de Aranda, donde se custodiaban importantes obras de Juan de Juni. Tras el incendio y saqueo, hubo un intento serio de rehabilitar el inmueble y recuperar la vida conventual, pero los decretos del gobierno del trienio liberal (1820-1823) que disponen la expulsión de los religiosos, acaban con las buenas disposiciones de los frailes. Durante la primera guerra carlista (1833-1840) fue cuartel de las tropas nacionales o isabelinas, y con la desamortización de Mendizábal (1836), se incautan las tierras y el edificio se irá derruyendo paulatinamente y sus piedras usadas como material de construcción.

 

Apuntamos como curiosidad que las losas de la iglesia, fueron empleadas en la primera pavimentación de los soportales y aceras de la plaza mayor arandina.

Además del arco renacentista en el parque de la ermita de la Virgen de las Viñas y la estatua de piedra de Santo Domingo en el pórtico de la iglesia homónima, se conservan algunos bajo relieves, pinturas y esculturas del retablo mayor de la iglesia conventual, en la parroquia de San Juan de la Vera Cruz. Dos esculturas policromadas de San Joaquín y Santa Ana en la iglesia de San Juan Bautista (museo del retablo), y el Cristo de la Salud, que procesiona el sábado santo, en la iglesia de Santa María.

 

En el plano de la villa de Aranda, realizado en 1868 por Francisco Coello, se puede apreciar perfectamente el dibujo en planta de la iglesia de Sancti Spiritus y a su costado, más difuminado el trazado del convento, con la siguiente leyenda explicativa: “Ex convento de frailes Dominicos de Sancti Spiritus, ruina”. Enfrente aparece el hospital y hacia el este, se ve la media docena de manzanas de casas que constituían el barrio de Allendeduero. También aparece dibujada al noreste del plano, la iglesia del desaparecido convento de San Francisco del que hablábamos en un trabajo anterior, con la siguiente leyenda: “Ex convento de frailes de S. Francisco, hoy cementerio”.

 

 

Antonio Adeliño Vélez.

 

RUTA DE ARTE URBANO EN EL BARRIO DE SANTA CATALINA.

 

Fernando Arribas Lázaro (Nano) artista arandino, afincado en Valladolid, ha sido contratado otra vez por la Asociación de Comerciantes de Santa Catalina, para realizar un nuevo mural en la fachada este, del bloque de viviendas número 19 de la calle Pizarro, que hace esquina con la calle Alameda de Aranda de Duero.

 

En esta ocasión el pintor, aparca el arte figurativo para plasmar con su aerógrafo dos imágenes realistas que provocan en el espectador emociones encontradas, al contraponer un pasado silencioso y estático que pervive en el recuerdo, y un presente bullicioso y dinámico que hoy ocupa su mismo espacio.

 

La obra nos recuerda que el barrio de Santa Catalina se levanta sobre las huertas y las viñas que el personaje representado en la pared, cavó y mimó para que dieran el fruto de la alegría. Y a su lado como fondo de imagen industrial, se yergue altiva la chimenea del horno de la tejera, donde se fabricaban las tejas y los ladrillos para todo Aranda. Los colores grises del traje labriego y los ocres de los ladrillos de la vieja fábrica, se avivan con el verde primavera y el rojo otoñal de sendas hojas de vid, que realzan la estampa con un singular contraste de matices.

 

El cuadro gusta mucho a los espectadores. Hay quien se atreve a poner nombre al abuelo que mira al horizonte, protegiéndose del sol de la tarde, mientras decide que es hora de dejar la faena. Entonces coloca la azada sobre el hombro, retira ligeramente la boina para secar el sudor y emprende el regreso a casa, antes de que decline el día.

 

Estamos ante el cuarto mural que Nano pinta en el barrio de Santa Catalina. El primero lo ejecutó por encargo del Ayuntamiento en el hormigón de la tapia de la entrada del colegio de Santa Catalina II, recordando la educación en igualdad. Le siguió un mural figurativo que simbólicamente representa al barrio de Santa Catalina; y luego retrató el alma castellana en una figura femenina, ataviada con traje regional y tocada con un pañuelo confeccionado de recortes que semejan los retazos históricos que han configurando nuestra región. Estos dos últimos murales, están también en la calle Pizarro y pueden verse en perspectiva desde la ubicación de  la obra recién acabada.

 

Paso a paso, se va plasmando en las fachadas del barrio, la idea propuesta por la Asociación de Comerciantes de Santa Catalina, de crear un museo de arte urbano al aire libre, y a tal fin se está conformando una ruta de murales para promover las visitas al barrio, y al mismo tiempo, dinamizar la actividad comercial en sus establecimientos.

 

 

Antonio Adeliño Vélez.

 

LA FECHA VARIABLE DE LA SEMANA SANTA

 

Si por casualidad el lector se entretiene en consultar las biografías de santa Teresa de Jesús, observará con sorpresa que no hay coincidencias en el día de la muerte de la santa, y que en un sitio aparece reseñado el día 15 de octubre de 1582  y en otro lugar el día 4 del mismo mes.

 

No se sorprenda. No hay error en las fechas, lo que sucede es que la santa abulense murió la noche de transición en España del calendario juliano, establecido por el emperador romano Julio Cesar en el año 46 antes de Cristo, al calendario gregoriano decretado por el Papa Gregorio XIII en el año 1582 de nuestra era. Y esa noche hubo que retrasar diez días el calendario y volver al día 5 de octubre para corregir el desfase acumulado durante 1636 años, al dividir el año en 365 días y 6 horas en lugar de ajustarlo a los 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,16 segundos. Once minutos anuales de error a lo largo de los siglos, se convierten en muchos días.

 

Esta introducción es necesaria para acotar el tema que se va a tratar, porque la discordia en establecer una fecha fija para celebrar la Semana Santa, se halla en el empleo del obsoleto calendario juliano en la liturgia de las iglesias ortodoxas y su negativa a cambiar al gregoriano (ahora llamado universal), aunque el calendario civil de sus países, sí lo haya hecho. El desfase actual de catorce días entre ambos calendarios, propicia que la Navidad se celebre el día 25 de diciembre en el mundo católico y cristiano occidental, y el 6 de enero en la órbita ortodoxa por corresponder al 25 de diciembre del calendario juliano.

 

El asunto quedaría zanjado si conociéramos con exactitud el día que murió Jesucristo, pero no lo sabemos. Sí sabemos que fue crucificado un viernes, con luna llena, en la víspera de la Pascua judía que se celebra el día 15 del primer mes del calendario hebreo. Aunque este calendario es “luni-solar” y tampoco es exacto, con lo cual se producen ajustes que no ayudan a concretar una fecha histórica, no reseñada en los documentos. Y para complicar un poco más las cosas, debemos añadir que tampoco se acertó en el siglo VI al fijar el año cero de nuestra era y abandonar el cómputo anual de la era romana, pues se cometió un error de cinco o seis años al fijar el año del nacimiento de Cristo. Con lo cual, combinando todas las variables indicadas anteriormente y los datos conocidos, los expertos aseguran que Jesucristo murió a las tres de la tarde del día 7 de abril del año 30 de nuestra era, a la edad de 36 años. Aunque no dejan de ser conjeturas muy fundadas.

 

Esto que se ha podido determinar con los medios y conocimientos actuales, no pudo concretarse en el primer concilio de Nicea, celebrado en el año 325 y entonces se decretó la conmemoración de la Pascua de resurrección, “en el primer domingo que sigue a la primera luna llena del equinoccio de primavera” (21 de marzo). Y este es el criterio que se sigue en la actualidad, con lo cual la Pascua de resurrección puede oscilar entre el 22 de marzo y el 25 de abril del calendario gregoriano, y entre el 4 de abril y el 8 de mayo para los ortodoxos que se rigen por el calendario juliano.

 

No hay pues, ningún impedimento teológico para fijar una fecha en que todos los cristianos celebren la Semana Santa. Así se indica en la Constitución “Sacrosanctum Concilium” emanada del Concilio Vaticano II y promulgada el 4 de diciembre de 1963, donde en su apéndice sobre la revisión del calendario litúrgico, afirma: “El Sacrosanto Concilio no se opone a que la fiesta de Pascua, se fije en un domingo determinado dentro del calendario gregoriano, con tal de que den su asentimiento todos los interesados, especialmente los hermanos separados de la comunión de la Sede Apostólica”.

 

Desde entonces, los sucesivos Papas han hecho la propuesta de establecer una fecha fija en el calendario para celebrar la Semana Santa, a las iglesias y comunidades cristianas separadas, sin resultado positivo. La última fue realizada por el Papa Francisco en junio de 2015 y una vez más, cayó en saco roto. Así que, si de algo sirve mi consejo, recomiendo a las Autoridades que corresponda que se establezca el primer domingo de abril para celebrar la Pascua, porque como escuché en cierta ocasión, cuando vuelva el Señor el día del juicio final, encontrará a los cristianos reunidos, pero no unidos. Y cada vez estoy más convencido de que así sucederá, por más siglos que pasen.

 

 

Antonio Adeliño Vélez

 

LA RESPONSABILIDAD DE VOTAR

 

Cada poco tiempo se nos convoca a participar con nuestro voto en algún proceso electoral, ya sea de ámbito europeo, nacional, autonómico o local. Se impone por tanto una reflexión para animar a la participación responsable en la elección de las candidaturas que se presentan a los comicios.

 

Votar es un derecho y un deber reconocido por la constitución española y por las leyes que la desarrollan. Por tanto, no debemos renunciar a participar en las distintas convocatorias electorales para elegir a nuestros representantes políticos.

 

La abstención, el voto en blanco y el voto nulo por tachar nombres o escribir en las papeletas; aunque lícitos, son de dudosa eficacia y pueden resultar peligrosos, ya que solo se computan las papeletas o los votos válidos emitidos. Si una mayoría se comportara así en unas elecciones, accederían al gobierno las fuerzas políticas minoritarias, que impondrían su programa con toda legitimidad democrática, al haber ganado los comicios por apatía, desgana o desinterés del colectivo mayoritario. Esta circunstancia se dio en Alemania con el partido nazi y en Rusia con el partido bolchevique, y en ambos casos los resultados fueron terroríficos: Millones de muertos en conflictos posteriores.

 

El voto en blanco es una forma de rechazo a los programas de todos los partidos políticos, con lo que se desautoriza el sistema de pluralidad de partidos; la abstención denota apatía y desinterés por la democracia; y voto nulo es una protesta infantil sin ninguna eficacia. Las tres posturas no resultan recomendables, pues si formamos parte del pueblo ("demos") es nuestra responsabilidad ejercer el poder ("cratos") eligiendo a quienes creemos que deben gobernar.

 

Es difícil que estemos de acuerdo con todos los puntos del programa electoral de los partidos que nos piden el voto; por lo que a la hora de elegir, debemos seleccionar la papeleta del partido o coalición que más nos guste, o que menos nos disguste. Pues aunque creamos habernos equivocado porque los políticos elegidos defraudan nuestras expectativas, siempre será mejor que dejar que otros decidan por nosotros.

 

Y ya que el sistema electoral, no nos permite elegir a una persona concreta que nos represente en los parlamentos; debemos introducir en la urna una papeleta con la lista de candidatos, presentada por un partido o coalición que concurren a los comicios. Por consiguiente debemos poner especial interés en sopesar nuestro voto, para apoyar a quienes como criterio regulador de su acción política, al menos persigan el bien común, defiendan la dignidad de la persona, y respeten los derechos humanos.

 

 

Antonio Adeliño Vélez

 

CONVENTO DE SAN FRANCISCO DE ARANDA DE DUERO

 

Quizás los arandinos más veteranos, recordarán el antiguo frontón que se levantaba al lado del colegio de la Vera Cruz, donde se celebraba la feria del ganado; pero seguramente desconocerán que aquel vetusto paredón donde jugaban a pelota mano, correspondía al lienzo de la fachada principal de la iglesia del desaparecido convento de la Purísima Concepción, más conocido como de San Francisco por pertenecer a los frailes de la Orden Franciscana.

 

Pues sí, extramuros de la villa de Aranda de Duero, a trescientos metros de la puerta nueva, junto al camino que más tarde se conocería como Real a Burgos, mediante bula del Papa Alejandro VI, con real cédula de autorización firmada por Isabel Iª de Castilla (la reina católica) y el mecenazgo de don Martín Vázquez de Acuña y de su esposa doña Constanza de Avellaneda, ilustres señores con casa solariega en la calle Santa Ana de la villa arandina; se alzó en el año del Señor de 1499 un buen convento y a su izquierda una magnifica y capaz iglesia, dotado por sus fundadores y mecenas de una huerta de enormes proporciones y de otras tierras adyacentes.

 

Está sería la crónica de época, extraída de la documentación aportada por Jesús Fernández Chico en su trabajo: “Maquetas Historiadas” donde recoge la historia del patrimonio monumental de la Ribera del Duero. Pero para precisar más su ubicación, acotaremos su posición, utilizando la nomenclatura actual del callejero arandino; y éste nos situaría el convento al inicio de la avenida de El Ferial, en su conexión con la calle San Francisco, de tal forma que la iglesia ocuparía el ancho de casi todo el vial de la citada avenida, y el claustro con sus anexos se asentaría sobre el patio del colegio Castilla y el jardín que hay frente a la Casa de la Juventud.  Ambas portadas estaban orientadas al oeste y se abrían hacia la calle San Francisco.

 

De aquella obra tan voluminosa, solo quedan escasos restos arquitectónicos integrados en la iglesia parroquial de San Juan de la Vera Cruz, que corresponderían a una de las capillas laterales de la iglesia conventual y que hoy constituye el primer tramo de la nave de la citada iglesia parroquial y su puerta de entrada. Si el lector observa esa fachada, notará que de las columnas entregas que ascienden por el muro, salen unos arcos (solo está la base) que se proyectan hacia la calle. Pues bien, ahí arrancaba la nervadura gótica que sostenía la bóveda de la iglesia conventual desaparecida.

 

Al hilo de la integración de una parte del edificio desaparecido en el que sigue en pié, conviene recordar que pocos años más tarde de edificarse el convento, se fundó al lado de su fachada norte el colegio de la Vera Cruz. Esta institución académica donde tenía especial relevancia la enseñanza del canto litúrgico (a modo de escuela de canto o schola cantorum), surgió a instancias del clérigo arandino don Pedro Pérez de Acuña, nombrado Obispo de Astorga en 1548 y de Salamanca en 1555, aunque falleció en Aranda antes de tomar posesión. Ambas edificaciones, además de vecindad compartieron infortunio en la primera mitad del siglo XIX, pues al saqueo de la guerra de la independencia en 1808 que arruinó edificios y economía, le siguió la desamortización de Mendizábal en 1836 que les desposeyó de los bienes rústicos de los que se sustentaban. El complejo colegial pudo resurgir del ostracismo en 1903, al asumir la faceta educativa las Hijas de la Caridad. Unas décadas más tarde, en 1966, la monumental iglesia del colegio religioso, se convertía en parroquia diocesana, sucediendo canónicamente a la de San Juan Bautista (hoy museo sacro). Será entonces, cuando la antigua capilla del convento que se había anexionado como coro a la iglesia colegial, pasa a convertirse en puerta de ingreso y bautisterio parroquial.

 

El complejo conventual que se terminó de construir en el año 1520 lo constituían: La iglesia con seis capillas anexas; la clausura con capacidad para treinta religiosos, donde la planta alta estaba destinada a celdas y la baja a estancias comunitarias; los amplios corrales anexos, y una huerta de enormes proporciones que estuvo regada con agua del río Bañuelos mediante un canal construido al efecto. Esta dotación inicial se fue ampliando con donaciones y disposiciones testamentarias para el establecimiento de capellanías o misas perpetuas por las almas de los donantes y de sus familiares difuntos. Como dato histórico reseñable, recordamos que el navegante Fernando de Magallanes hizo una donación en su testamento a favor de este convento, por el trato recibido durante su estancia en este lugar, mientras despachaba los asuntos de su viaje alrededor del mundo con la corte de Carlos I de España (y 5º de Alemania), que en 1518 se encontraba circunstancialmente en Aranda de Duero.

 

Como se ha apuntado anteriormente, el esplendor alcanzado en tres siglos, se vino abajo en la primera mitad del siglo XIX. La decadencia se inicia en 1808 con la invasión francesa, pues las tropas napoleónicas expulsaron a los frailes, expoliaron el patrimonio, ocuparon el convento y lo usaron como cuartel, lo que supuso casi su destrucción al ser incendiado por los soldados españoles que echaron a los franceses de Aranda. En 1814 los frailes inician las obras de reconstrucción que se desarrollan satisfactoriamente, pero sufren un tremendo mazazo en el trienio liberal (1820-23), al decretarse la expulsión de los frailes y la incautación de sus bienes. A pesar de las desdichas, se reanudan las obras en la década siguiente con tan solo seis religiosos, pero todo esfuerzo fue en vano, porque en 1836 Mendizábal decretó su desamortización y el edificio acabará en la ruina y sus piedras se emplearán como elementos de construcción y firme de carreteras.

 

Antes de su desplome, hubo un intento de recuperarlo como cuartel de infantería y a tal efecto se redactó un proyecto en 1867 por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército que no prosperó. Y como última utilidad y ya en estado de abandono, el inmueble fue empleado en 1883 como cuartel provisional de la Guardia Civil, cuando el obispado de Osma (Soria) recuperó el palacio episcopal, que incautado por el Estado en la desamortización de Mendizábal, se convirtió en 1845 en la primera sede de la Benemérita en Aranda de Duero. Pero ese, es otro tema que trataremos otro día.

 

 

Antonio Adeliño Vélez.

 

 

 

HEMOS VENIDO A ADORARLE

 

El aprecio que me tienen los Reyes Magos por relevarles en algunos de los eventos a los que sus muchas obligaciones les impide acudir, me ha permitido conocer el saludo que tienen previsto emitir el día 6 de enero en la parroquia de Santa Catalina, y os lo ofrezco como primicia para que meditéis en el espíritu de búsqueda que caracterizó a los tres magos de oriente, y que comienza así.

Queridos niños, queridos jóvenes, queridos mayores:

 

Hoy es el día de los santos Reyes Magos. Nuestro día. Pero también es el día de regalar cositas a los niños y a los mayores, en recuerdo de los presentes que nosotros, los santos Reyes Magos, hicimos al niño Jesús en la primera Navidad de la historia. Pero sobre todo es una fiesta solemne, porque Jesús, nacido en Belén, se presenta como Dios y Rey a todo el mundo, simbolizado en nuestras reales personas, pues representamos a todas las razas y culturas de la tierra. Es la fiesta de la epifanía, una palabra griega que significa manifestarse o darse a conocer.

 

Pero ¿qué hacemos nosotros tres aquí hoy? Os preguntaréis. Porque ya  hemos repartido los regalos y algún saquito de carbón para que en este año que comienza seáis mejores, y a estas horas deberíamos estar descansando. ¿No es así? Pues sabed que nos falta lo más importante. Nuestra misión es adorar al Niño Dios y por eso estamos aquí. Hemos venido a adorarle.

 

Hoy Jesús está presente en el sagrario y se hará presente en el altar, cuando el pan y vino de las ofrendas se transustancien en su carne y su sangre. Cuando se transformen en el cuerpo resucitado de Jesús. Suena fuerte ¿verdad? Sólo hace falta un poco de fe para sentirlo. Pero os voy a decir una cosa: Vosotros lo tenéis más fácil hoy aquí, que nosotros en Belén. Hoy podéis estudiar, o consultar en internet los muchos milagros eucarísticos aprobados por la iglesia, que confirman ese misterioso cambio de sustancia sin variar las apariencias, cuando el sacerdote pronuncia las palabras de Jesús en la última cena: “Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangre”.

 

Nosotros cuando llegamos a Belén en la primera Navidad, nos encontramos a un niñito muy guapote, dormido en el pesebre de una cuadra, entre un buey y una mula, con olor a basura en el ambiente, y unos padres jovencitos y muy majos, pero más pobres que las ratas. Veníamos buscando a un rey, el príncipe de la paz, destinado a gobernar al mundo con justicia y verdad. Eso decían los antiguos libros sagrados, y además en el firmamento apareció una estrella que lo anunciaba, pero en apariencia no se veía realeza por ninguna parte. Más bien todo lo contrario.

 

Salimos de sitios distintos, de tierras lejanas, y buscando la posición de la nueva estrella que brillaba en la noche, llegamos al país de los judíos y nos dirigimos a su capital Jerusalén, donde estaba la corte real. Preguntamos por el rey recién nacido, pero allí no había nacido ningún príncipe o infante y nos mandaron a Belén, porque allí debería nacer el rey de los judíos. La cosa no pintaba nada bien y creíamos que nos tomaban el pelo, porque los reyes no viven en las aldeas. Pero vimos la estrella brillar sobre aquel pueblecito y allí fuimos. ¿Y sabéis qué? Pues contra toda lógica hincamos la rodilla en la basura humeante de la cuadra, humillamos la cabeza y adoramos a aquel niño que era un solete, pero que de rey no tenía nada que le identificara. Su carita y sus ojitos transmitían amor y paz, y el olor a basura que irritaba nuestras reales narices, nos perfumó el alma con más fuerza que el incienso y la mirra; y creímos lo que decían los libros sagrados y los tratados de astrología. Aquel niño era un rey divino.

Sí amigos, le adoramos entonces y hoy también lo vamos a hacer. Cuando don Juan Carlos inicie el rito de la Consagración nos arrodillaremos en el suelo de esta iglesia tan relimpia y perfumada, y adoraremos a Jesús como Señor y Dios nuestro. Porque hemos venido a adorarle con vosotros y a celebrar el sacramento de nuestra fe.

 

Que nadie se quede en pie (Si alguien no puede arrodillarse que se siente para no estorbar la visión a los demás, que junte las manos y diga: Señor mío y Dios mío). Que hoy nadie se quede de pie. Doblemos todas las rodillas e inclinemos la cabeza para adorarle y reconocerle como Señor y Dios nuestro; porque hoy también un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado y se llama: Dios poderoso y Príncipe de la paz, como dice el libro del profeta. (Isaías 9, 6).

 

Disfrutad de los regalos, gozar de las sonrisas y de la ilusión de los niños, y regocijaos con nosotros por tener fe, y por creer en este bendito misterio.

 

Antonio Adeliño Vélez

 

 

DEL HOSPITAL AL CONVENTO POR UNA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD

 

La próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) se celebrará desde el día 22 al 27 de enero de 2019 en la ciudad de Panamá. La JMJ es un encuentro internacional de jóvenes de todo el mundo en torno al Papa que organiza cada dos o tres años la Iglesia Católica.

 

La Iglesia suele preparar con esmero estos eventos que convocan a miles de jóvenes porque son un semillero importante de vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada, y al matrimonio cristiano. Y como muestra se trascribe el testimonio de la joven Marta García-Fog, en religión Hermana Getsemaní, del Instituto religioso Iesu Communio, publicado en el diario La Razón con motivo del aniversario de la JMJ del año 2011 celebrada en Madrid, donde relata su llamada a la vida contemplativa después de acudir en el año 2008, a la JMJ de Sídney (Australia).

 

Introducción

 

Quizás nos parezca raro que a estas alturas de la historia, puedan existir conventos y monasterios de de frailes y monjas contemplativas, cuyos moradores se dediquen día y noche a la oración continuada por el mundo en general y donde singularmente se recoge el lamento, el dolor, y la esperanza de quienes se confían a su intercesión. Es más, alguien podrá pensar que esas cosas, eran propias de la edad media y que en los tiempos modernos, no es acertado, ni adecuado, ni oportuno.

 

De ahí que se hagan necesarias unas reflexiones a modo de introducción para que se comprenda mejor el testimonio de esta monja, pues pudiera entenderse su relato como una revelación mística, y no como la culminación de un proceso vocacional larvado, que irrumpe con fuerza en la JMJ de Sídney.

 

Afirma el refranero que: “Donde no hay mata no hay patata” que quiere decir que las cosas no suceden por casualidad, ni responden a un arrebato emocional; de tal modo que si los acontecimientos han sucedido de una determinada manera, es porque hay detrás un sustrato labrado que ha propiciado que germine la semilla, emerja la planta, y dé el fruto esperado.

Por tanto, que una chica joven, bien parecida, con carrera y trabajo de enfermera, se plantee renunciar a un futuro prometedor en la sociedad civil, y decida optar por la vida religiosa en una comunidad contemplativa, cuya misión es rezar para que ningún alma se pierda; no sucede por casualidad, ni responde a un arrebato de locura momentáneo, sino que corresponde a una decisión meditada y sopesada durante mucho tiempo.

 

Aún así, el lector puede desconcertarse cuando vea escrito que la joven Marta, acude sin fe a la JMJ de Sídney y vuelve con una invitación a seguir a Jesucristo; porque las clarividencias no suceden de repente y son más bien, la salida de una larga noche oscura del alma o la culminación de una penosa travesía del desierto. Así pues, ha de entenderse que nuestra interlocutora, se embarcó en una aventura de búsqueda, cargada de muchas dudas, y que encontró en aquel viaje, la respuesta a sus inquietudes existenciales y a los deseos de su corazón.

 

Indudablemente, el crecimiento en una familia cristiana que acude a la misa dominical y apunta a sus hijos a la catequesis para recibir los sacramentos de comunión y confirmación, o la educación católica recibida en el colegio Sagrada Familia regentado por religiosos; fueron determinantes para su posterior integración en un grupo parroquial de jóvenes que preparan el encuentro con el Papa, celebrando la fe en su parroquia. Porque si no se conoce a Jesús y no se cree en Él, no se puede experimentar su presencia, y menos aún, producirse una entrega generosa para seguirle en algún modo de apostolado (carisma) aprobado por la Iglesia.

 

Marta intuyó la llamada en Sídney, y como su homónima del Evangelio (Lucas 10, 38-42) estaba dispuesta a servir a Jesús en las misiones. Su preparación académica era la más idónea para unirse a las Misioneras de la Caridad, pero antes de abandonar Australia, un aldabonazo sacudió su corazón. Ante la trágica muerte de un suicida, una frase resuena en su cabeza: A donde tú quieres llegar no llega la enfermería, si no la oración. Descubre entonces que los planes de Dios son otros. Marta debe variar su misión y debe colocarse junto a María de Betania para servir de otro modo a Jesús en el hermano. Tanto es así, que incluso cambia su nombre y pasa a llamarse Getsemaní, para velar y orar con el fin de que nadie se pierda.

 

 

 

Antonio Adeliño Vélez

 

 

 

 

 

Getsemani en La Aguilera con antiguos alumnos del colegio Sagrada Familia

Con Benedicto XVI y religiosas de otras Congrergaciones

En El Escorial con Benedicto XVI

Rezando en La Aguilera con familia antiguos alumnos Sagrada Familia

Testimonio

 

 ¿Qué hacía una chica como yo en la JMJ?

 

Fui a la JMJ de Sídney 2008 sin fe y volví con una invitación del Señor: “Véndelo todo y sígueme”. ¿Qué hacía una chica como yo en la JMJ? Solo unos meses antes había conocido la Iglesia, el único lugar donde se me dijo: “No te conformes, existe lo que buscas, ¿por qué no lo intentas?”

 

Aunque deseaba un amor limpio, verdadero y puro, trataba de conformarme con un placer sucio, momentáneo y barato. Me empeñaba en alcanzar la felicidad por un camino que solo me proporcionaba una diversión fugaz. Y la libertad… ¿acaso se podía ser libre en una sociedad que me dictaba cómo vestirme, dónde comprar, a qué lugares ir y qué debía consumir? ¿Quizás fuese solo un sueño de niña? Sueños muy grandes para una realidad tan pequeña. Siempre, al final, me veía frente al vacío, el sinsentido, y la frustración. ¿Por qué? ¿No tenía todo lo que podía desear: dinero, novio, la satisfacción de un trabajo como el de enfermera que tanto me gustaba, una familia preciosa…? Sin embargo me faltaban las ganas de vivir.

 

Algo cambió en aquel encuentro de la JMJ. Yo, una joven española, en la otra punta del mundo encontré lo que hacía tiempo buscaba: jóvenes cristianos que se divertían sanamente, miradas limpias de chicos, una amistad que no pretendía poseerte, jóvenes que “pasaban” de las etiquetas con las que algunos pretendían desacreditarlos, jóvenes convencidos de que solo Cristo daba respuestas verdaderas a la vida. E inmediatamente se me presentó un fantasma: ¿No será una experiencia pasajera, fugaz, sin duda más agradable y bella que otras, pero que se desvanecerá cuando concluyan estos días de encuentro?

 

No sé cómo ocurrió, pero fui a la capilla y creí. Me arrodillé y pregunté: “Señor, ¿qué quieres de mí?”. Una hora después tenía la respuesta en mi mano. Una misionera de la caridad me regaló un papel con una frase que decía: “Sé solamente de Jesús a través de María”. Una pregunta me asaltó: ¿Yo, en la vida religiosa? Mil dudas inundaron mi cabeza, pero en mi corazón ya reposaba la certeza de que Él era a quien yo estaba buscando, solo Él daba respuesta a mis interrogantes más hondos. Me dije: “Sí, Señor, te entrego mi vida pero en las misiones”. Sin embargo, con Dios, como decía la Madre Teresa, no hay ‘peros’ que valgan. Desde luego mis caminos no eran los suyos: yo pensaba ser del Señor sin dejar la enfermería, pero Él me mostró que mi misión era otra… aunque más tarde descubrí que su designio para mí resultó ser lo que más deseaba.

 

Un día antes de salir de Australia, frente a nuestro hotel un hombre se tiró desde lo alto de un edificio, y una reflexión espontánea se apoderó de mi corazón: “A donde tú quieres llegar no llega la enfermería, sino la oración”. Yo, que trabajaba en oncología infantil, había experimentado de cerca que para encontrar el sentido de la enfermedad, del dolor, del sufrimiento, de la muerte no existe ninguna medicación. Conocí mujeres que sufrían angustiadas ante una gripe de sus hijos y también madres creyentes que afrontaban en oración, con fortaleza y ánimo el cáncer de sus bebés… A mí misma ¿no me salvó la oración? Dije: “Señor, de verdad, haz con mi vida lo que quieras”.

 

Tres meses después ingresé en el Instituto Iesu Communio, recientemente aprobado por el Santo Padre (*). En esta última Jornada de la Juventud, celebrada en Madrid, se me concedió el regalo de saludar como religiosa al Santo Padre, y echarme a sus pies en representación de mi comunidad, Iesu Communio, que quiere permanecer siempre postrada, fiel y obediente a la Madre Iglesia. Una mirada, un saludo, un gesto del Santo Padre puede cambiar la vida entera. Hoy puedo decir, como el joven rico, que a mí Cristo en su Iglesia me ha mirado con amor.

 

Llena de alegría en este camino de seguimiento a Jesucristo, quisiera concluir agradeciendo al Santo Padre su testimonio y enseñanza: “Cristo no quita nada, absolutamente nada, de lo que hace la vida libre, bella y grande”.

Gracias, Jesucristo; gracias, Madre Iglesia

 

Hna. Getsemaní

 

 

 

 

(*) - Fecha de la JMJ de Sídney (Australia): del 15 al 20 de julio de 2008.

    - Fecha de aprobación Iesu Communio por la Santa Sede: 8 de diciembre de 2010. Anteriormente fueron Hermanas Clarisas en Lerma (Burgos) pero la variación del carisma para la acogida de peregrinos en aquella comunidad, aconsejaron la fundación de una Institución religiosa nueva.

EL REGALO DE PASCUA

 

Seguramente cualquier tiempo pasado fue mejor, porque hubo una época en que lo material tenía otro valor, quizás porque las carencias eran muchas y los sentimientos adquirían una dimensión desconocida para los tiempos actuales. Entremos en el mundo de las emociones de la mano de un relato que comienza así:

 

Estaban los dos ancianos en su casita del callejón. Caía la tarde con sus horas perezosas del mes de diciembre. Permanecían sentados alrededor de la lumbre del fogón. Él, de vez en cuando, removía los troncos con el atizador, y una multitud de chispas saltaban de la pequeña hoguera y quedaban atrapadas por la gruesa capa de hollín depositado en la campana de la chimenea.

 

Permanecían así, quietecitos, el uno frente al otro, separados por el embrujo de las llamas caprichosas y juguetonas. Pasaban las horas así, parados, mirándose pero sin verse; más bien se imaginaban. Las llamas trazaban dibujos de fuego, y ellos alargaban las manos para atrapar el calor de las brasas. El ruido de la lumbre y el silencio del humo, eran los únicos convidados que rompían la quietud de su humilde morada.

 

Un calendario de una casa comercial, ponía una nota de color en aquella estancia. De la pared, colgaba una de las mujeres morenas, surgidas de los pinceles de Julio Romero de Torres. Miraba él hacia el cuadro y contemplaba la hermosa cara agarena del retrato. Miraba ella y veía las manos delicadas de la muchacha, frescas y llenas de vida. Miraba él, al calendario y recorría las fechas. El 24 estaba muy próximo, la Nochebuena estaba al caer.

 

Contemplaba a su esposa. La quería y la apreciaba tanto, que más de una lágrima se hacía la valiente por no asomarse y deslizarse por la ventanilla de sus ojos. Es mi esposa y la quiero. ¿Cómo podría expresárselo?, se preguntaba una y otra vez, meditando muy dentro. Tengo que hacerle un regalo singular. Sí, sí; no puede ser como antaño, cuando éramos novios y jóvenes: El mantón, el anillo, el pañuelo, los pendientes, el perfume…

 

De vez en cuando, ella se acariciaba el cabello con las manos. Las ideas se agolpaban en su cabeza. Allí frente a ella, estaba su marido; su gran amor. Por el rabillo del ojo le observaba cuando giraba, una y otra vez, sus ojos hacia el calendario. ¿Qué estaría mirando? ¿La moza pintada al óleo o la fecha en colorado?  La Navidad se acercaba, ahí estaba el 25 pintado en rojo amapola. Sí, le quería, y su amor había aumentado con el paso lento de los años. Hacía tiempo que no le sorprendía con un regalo. En la Pascua le podía desconcertar con un obsequio que él apreciase de verdad.

 

La penumbra envolvía todo. La llama del candil era testimonial y la luz de la lumbre iluminaba algo más la sala. No necesitaban claridad, sobraba casi todo, salvo el calor amigo y acogedor del hogar. Y es que los ancianos seguían meditando, pensando el uno en el otro.

 

Hacía ya varios días que sin saber por qué, él no bebía vino en las comidas. Ella lo sabía, pero dudó en preguntar, y prefirió no hacerlo. Era mejor callar que herir la sensibilidad de un ser querido. Tampoco iba a la bodega para traer su jarro diario de vino. ¿A ver si a este hombre le pasa algo? Se preguntaba. Pero no podía estar mal, no había síntomas de enfermedad. ¿Se le habrá acabado el vino? No, no podía ser. Eso no era. Y en el silencio llegó la respuesta. Una mirada al vasar le dio la clave, allí había algo raro, era algo que no estaba. ¡Oh Dios!, falta el porrón. El porrón no estaba en el vasar. ¡Santo Dios!, su marido no tenía porrón. Por eso no bebía vino en las comidas y por eso no acudía diariamente a la bodega con su jarro.

 

Él siempre decía que el beber a porrón, era beber de ley. Disfrutaba saboreando la caída de chorrito que producía cosquillas al paladar y refrescaba la boca. Eso de beber en vaso es otra cosa, demasiado líquido malgastado; tanto vino para saborear que la boca se queda como borracha, y ni se apreciaba el gusto, ni refrescaba como era debido. Se bebe más de golpe y el trago no es tan limpio y oxigenado como el chorrito del porrón. Y terminaba su razonamiento diciendo, que la vida es lo más parecido a un trago largo y lento, de sabor redondo, como el vino en porrón.

 

Nada le dijo a ella, quizás se le fue de las manos, o tropezó sin querer con él, o se le esbaró al echar el vino del jarro. No había dicho nada. A lo mejor estaba avergonzado.  Bueno, se dijo, pues ya está; le compraré sin que lo sepa, un nuevo porrón. Será el regalo de Pascua. Sí, ya lo tengo, le compraré el mejor porrón que haya. Seguro que no se lo espera.

 

Volvió él la mirada a su mujer que parecía que estuviera ausente, aunque alguna vez tosía. Al preguntarla, solía decir que tenía cogida la garganta, de ahí la carraspera para aclararse la voz. El caso es que tenía una voz preciosa, clarita, casi transparente. Él estaba orgulloso. Siempre había sobresalido en el coro de la Iglesia. En las celebraciones solemnes, su voz de solista parecía subir a lo más alto y disfrutaba imaginando que los ángeles enmudecían para escuchar su melodía. Eso pasaba en San Juan, el día grande de la fiesta, cuando sólo quedaba su voz cantando “el Gloria”, o en la ermita de la Virgen, cuando salía “la Salve” a dos voces, y también en las bodegas, donde su voz bordaba las mejores jotas o las coplas más populares.

 

Esa voz tan dulce, tenía que ser cuidada y mimada. Y es que, cuando salía a la calle, con las prisas no se abrigaba y el invierno es traicionero. ¡Eso es!, se dijo; podía valer, sí señor. Le regalaría una bufanda para abrigar el cuello, para proteger su garganta, para cuidar su voz. ¿Cómo lo haría? ¡Ya lo tengo! pensó, compraría unas madejas de lana, color granate. Claro que le gustará. Ella teje y hace punto tan bien como canta. Todos los jerséis, los calcetines y los gorros, habían salido de sus manos. Estaba decidido, su regalo de Pascua sería, unas madejas de lana para una bufanda colorada. Ella se lo merece, su señora era tan buena... Sí, le daría una sorpresa.

 

Llegaba la noche y las llamas seguían alumbrando la acogedora estancia. Permanecían los dos frente a frente, y tan juntitos que podían tocarse. El humo también se hacía presente, y a ratos envolvía el recinto, para después ascender por la chimenea hacia el cielo estrellado. Seguía pensando él, en las madejas color granate que le recordaban la luz del crepúsculo, cuando el sol declina. Pero, apenas disponía de unos pocos ahorros y no podía permitirse tirar el dinero. Lo más importante era el día a día. Pero… ya lo tenía. Sí, vendería el vino de la bodega y con lo que sacase, compraría las madejas al buhonero que viene de La Sierra. Le costaba desprenderse de su vino; pero, para qué lo quería, si no tenía porrón. Para él, beber vino sin porrón, no merecía la pena, por buen vino que este fuera. Además, compraría el mejor regalo para su esposa. Sí, compraría lana de calidad, pura lana virgen del mejor fabricante. Estaría atento a la llegada del carromato con toldo azul del buhonero. Esperaría, sin que ella se enterase, a la entrada del pueblo en la cuesta de Santa María, cerca de la bodega. Allí formalizarían el trato: dos cántaras, una cuartilla y media azumbre, que cabe en el odre de cuero, por las madejas de lana necesaria para tejer una bufanda ancha y larga, con flecos deshilachados en los extremos.

 

Aumentaba el calor en la estancia y disminuía la claridad. La leña ya no crepitaba y se había convertido en rescoldos. Los dos ancianos seguían, quietitos, sin hablar, ensimismados en sus pensamientos, mirándose como a escondidas y alargando de vez en cuando, los brazos para sentir en las manos el calor de las ascuas. No podemos gastar mucho, se decía ella. Los ahorros ni tocarlos. A mitad de semana, vendría el cacharrero de La Ribera. Se acercaría a la puerta de San Juan, con sus agujas de tejer, sin que su marido se enterase. Se quedaría sin sus apreciadas agujas, por conseguir un porrón para su marido. Se las cambiaría al cacharrero. Sí, un trueque. Las agujas a cambio de un porrón. Harto le costaba desprenderse de ellas, pero el regalo era lo más importante.

 

Llegó el día 24. Como es la mejor noche, la llaman "buena" en todo el mundo. Ellos prepararon su cena. Una cena especial, exquisita y sencilla. Avivó él, los troncos de encina por iluminar mejor la cocina. Hoy además del candil, lucían dos velas sobre la mesa. El primer plato se componía de unas sopas de ajo, bien preparadas y servidas en cazuelas de barro, con una tostada y unas lonchitas finas de jamón. Y es que ella, tenía mano, las arreglaba como nadie. Después serviría el pollo asado, un manjar que se reservaba para las grandes ocasiones, y la noche era especial y ellos se lo merecían. Luego venían unas castañas cocidas con anises y una naranja endulzada con un poquito de azúcar. Bebían agua, una pena en esta noche, pero él no tenía porrón.  Al final partieron dos trocitos de turrón, que para ellos estaba demasiado duro; y para terminar alzaron sus vasos, se miraron, y se regalaron los obsequios elegidos.

 

Abrió primero él una caja de cartón y en sus manos apareció un porrón casi transparente. Quitó ella, el papel que envolvía las madejas encarnadas y sus palmas, acariciaban la suavidad de los hilos de pura lana virgen. Sus miradas se encontraron, se sonrieron y se besaron con cariño, mientras aparecía en sus rostros unas sonrisas de complicidad. Ahora él tenía un porrón nuevo, pero carecía de vino para llenarlo; aunque su mujer no sabía nada. Y ella disponía de lana suficiente para hacerse una buena bufanda y protegerse del frío invernal, pero se había desprendido de las agujas con que tejerla; aunque su marido lo ignoraba.

 

 

 

Antonio Adeliño Vélez

 

 

 

 

 

SANTA CATALINA, EL BARRIO DE LOS MURALES

 

Los vecinos de Santa Catalina o los viandantes que se acerquen a este barrio arandino, podrán contemplar un mural nuevo, pintado en la fachada este, del bloque de viviendas número 10 de la calle Santiago, que hace esquina con la avenida de Burgos, frente al cuartel de la Guardia Civil.

 

El mural ha sido encargado por la Concejalía de la Mujer para conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se celebrará el próximo 25 de noviembre. Ese mismo día, se inaugurará oficialmente el nuevo mural con el debido protocolo y la presencia de Autoridades locales, la artista ejecutora y representantes de diversos colectivos sociales y vecinales.

 

La obra ha sido realizada por la artista chilena Fiorella Podestá, ganadora del concurso convocado al efecto, que ha querido plasmar en un mural de colores vivos y de formas naturalistas, a una mujer rebosante de ilusión y de vida, que mira de frente al futuro, llevando en su mente los sueños que le hacen ser visionaria, valiente y segura; pero eso sí, desde su identidad de mujer y su realidad de hija, madre o hermana.

 

Fiorella Podestá, nació en Santiago de Chile. Su talento para el dibujo y la pintura, se manifestó desde muy temprana edad. Estudió en la Universidad Católica de Chile y continuó su formación artística de forma autodidacta. A la edad de 23 años realiza su primera exposición individual y vende todas las obras. Con el dinero obtenido se retira al valle de Elqui, en la cordillera de los Andes, y viaja por toda Sudamérica, visitando los pueblos indígenas, conociendo su cultura, tradiciones y forma de vida. Desde entonces su pintura refleja los colores de la naturaleza primigenia y las formas de las culturas aborígenes.

 

Este mural hace el número cuatro, de los que en este formato decoran las paredes de los edificios del barrio de Santa Catalina. El primero se pintó en la entrada del Colegio Santa Catalina, y los dos siguientes sobre las fachadas de sendos bloques de viviendas en la calle Pizarro. Los tres primeros fueron realizados por el artista arandino, afincado en Valladolid, Fernando Arribas Lázaro (Nano); lo que nos permite admirar estilos diferentes, dentro la misma corriente artística que decora el paisaje urbano. Por lo que aplaudimos esta idea tan estética de embellecer las fachadas frías de los edificios, con colores cálidos y sugerentes que trasmiten alegría y optimismo al viandante.

 

 

Antonio Adeliño Vélez

 

 

 

 

 

Halloween o Holywins  - “Jalogüen o Joligüin”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Seguramente el lector ya estará habituado a escuchar la palabra inglesa halloween, y la identifique con un carnaval de disfraces terroríficos y una noche de faroles en forma de calabaza, que tiene lugar a finales de octubre; y sin embargo no le suene de nada otro término inglés: Holywins, que se refiere a la celebración de la vigilia de la solemnidad de Todos los Santos, el día 1 de noviembre. Si es así, vamos a conocer algo más de este tema.

 

Halloween es un término inglés, resultante de la contracción de tres palabras: “All hollow’s eve”, que significa víspera de todos los santos, por lo que evidentemente su origen es cristiano, aunque se haya convertido en una fiesta de disfraces donde los niños, portando calabazas iluminadas a modo de farol, vayan por las casas el día 31 de octubre, gritando: Truco o trato “trick o treat” (obsequio o gamberrada).

 

Hasta aquí y salvo que los atuendos sean irreverentes o impúdicos, nada tiene de particular esta fiesta de disfraces donde se pueden ver brujas maléficas, seres horrendos, muertos vivientes, fantasmas encadenados y esqueletos con guadañas; pero su origen se encuentra en un antiguo festival irlandés, celebrado el 31 de octubre para festejar el fin de las cosechas y el comienzo del nuevo año en la religión celta. Y ese día, los druidas adoraban al señor de la muerte, ofreciendo sacrificios de todo tipo de animales y de seres humanos. También ese día, los espíritus de los muertos regresaban a sus antiguos hogares, y si no se les preparaba un festín en la puerta, entraban y causaban terribles efectos en sus moradores. Esto ya no es una broma inocente o de mal gusto, y menos aún cuando en la actualidad, los adoradores del demonio, inician ese día su calendario satánico con un ritual parecido al de los antiguos druidas, incluidos los sacrificios sangrientos de animales y personas.

 

Con ese origen, aquellos antecedentes y los actuales precedentes; es normal que la Iglesia Católica no apruebe estas celebraciones, pues se basan en supersticiones sobre los muertos y en viejas creencias de personajes de fantasía, como el muerto errante Jack O’Lantern, condenado a vagar por toda la eternidad con un farol, al no poder entrar en el cielo por malo, ni en el infierno por engañar al diablo. Y que para frenar la introducción de esta costumbre anglosajona y evitar su influencia en las conciencias cristianas, recomiende que se reoriente esa fiesta para celebrar la victoria de la vida sobre la muerte y el triunfo de los santos, en un festival que se ha dado en llamar: Holywins (La santidad vence o los santos ganan).

 

Holywins nació en París en el año 2002 y llegó a España en el 2008 a través de la Diócesis de Alcalá de Henares. Desde entonces se ha ido extendiendo por distintas Diócesis, de manera que cada parroquia, o varias juntas si en la población hay más de una, organiza una tarde de fiesta para todos, pero dirigida especialmente a los niños y jóvenes que acuden a las catequesis de primera comunión y confirmación, donde los participantes se disfrazan de santos, se cantan canciones, se juega y se merienda; pero no falta un momento de reflexión sobre el sentido cristiano de la vida y de la muerte.

 

La nueva fiesta gustará más o menos, según la sensibilidad religiosa del lector, pero algo hay que hacer para que ciertas costumbres extrañas no desvirtúen el sentido cristiano del día de Todos los Santos, y se termine convirtiendo en un carnaval irreverente, o peor aún, en la celebración de rituales exotéricos dañinos.

 

 

Antonio Adeliño Vélez

800 AÑOS DE UNA CATEDRAL Y SUS PROMOTORES

 

El año 2021 la catedral gótica de Burgos celebrará su octavo centenario. Esta grandiosa basílica remplazó como cátedra episcopal al vetusto templo románico que en 1087 se constituyó en la sede de la nueva diócesis de Burgos, reconociéndose como sucesora de la desaparecida diócesis de Oca, cuyos orígenes se remontan al siglo III.

 

 

Un poco de historia

 

Sucedió que tras la invasión islámica de la península ibérica, la ciudad de Oca fundada por los romanos a 35 kilómetros de Burgos dirección este, fue destruida y su sede episcopal se trasladó a Valpuesta, una población más al norte, a 100 kilómetros de la capital y justo en los límites de la actual provincia de Álava. La protección de los montes Obarenes primero y del río Ebro después, hacen de este enclave un lugar ideal para que en el año 804 el obispo Juan, con la ayuda y el patrocinio del rey Alfonso II El Casto, instaurara la segunda diócesis del reino de Asturias después de Oviedo.

 

Más tarde se fueron creando otras sedes episcopales en el Condado de Castilla como Amaya, Muñó, Oña y Sasamón, que en el año 1075 a instancias del rey Alfonso VI fueron agrupadas y sustituidas por la diócesis de Gamonal, población limítrofe a Burgos, mientras en esta ciudad se edificaba la catedral románica. En aquel acto se restauró oficialmente la sede Aucensis (de Oca) en la iglesia de Santa María la Real y Antigua de Gamonal. Y trascurrida algo más de una década, en 1087 se crearía la diócesis de Burgos que asumiría también a Valpuesta, con lo que en 1095, el Papa Urbano II confirmaría a Burgos como sede episcopal sucesora de la originaria diócesis de Oca.

 

 

Un rey conocido como El Santo

 

En el año de gracia de Nuestro Señor de 1201 nace Fernando III El Santo, heredero por una carambola histórica de los antiguos reinos de León y Castilla, que unificó definitivamente en su reinado. El joven infante era hijo del rey Alfonso IX de León y nieto de Alfonso VIII de Castilla, el vencedor de los moros en Las Navas en 1212. Ni en León ni en Castilla, estaba previsto que Fernando heredara el trono, pero la muerte de los príncipes destinados a reinar y la habilidad política de su madre doña Berenguela de Castilla, le llevaron a ceñirse la corona de Castilla en 1217 y la de León en 1230.

 

A decir de las crónicas, el joven rey de Castilla era apuesto, decidido, valiente y temeroso de Dios, pero a sus 18 años le faltaba una compañera acorde a esas virtudes; por lo que doña Berenguela, regente en su día y ahora consejera regia, estimó que su hijo el rey, debía contraer matrimonio para procurar un heredero al próspero reino castellano. A tal fin, convocó al cabildo real en Burgos y propuso como candidata a la infanta Beatriz de Suabia que reunía las cualidades de buena, bella, sabia y modesta. Esta, era hija del fallecido rey alemán Felipe de Suabia y se hallaba bajo la tutela de su tío Federico II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

 

Sin oposición del consejo real y con el emperador a favor del enlace, faltaba emprender el reto de traer la novia a Castilla, porque en aquellos tiempos, culminar con éxito un viaje de ida y vuelta a Alemania era una empresa muy arriesgada por la inseguridad e incomodidad de los caminos y por los recelos que despertaba esta alianza en los reinos vecinos. Pero nuestra audaz Berenguela conocía al personaje adecuado para este cometido, pues se trataba de un hombre resuelto, integro, ecuánime, versado en leyes y conocedor del emperador y del latín, la lengua de comunicación de Europa.  El designado era don Mauricio, el obispo de la sede episcopal burgalesa.

 

 

Un obispo diplomático y resolutivo

 

Don Mauricio consta como obispo burgalés desde 1215, ya que en representación de esta diócesis asistió al IV Concilio de Letrán. Estudió derecho en Paris y gozó de gran prestigio en la Santa Sede como jurista. Hábil diplomático, presidió la embajada para acompañar a Beatriz de Suabia desde Alemania hasta Burgos y asumió el riesgo a sabiendas de que aquella empresa le reportaría muchas ventajas ante el rey, para acometer la construcción de una catedral según el nuevo estilo francés. Se trataba de una obra que le rondaba en la cabeza desde tiempo atrás y para la que necesitaba el apoyo moral, pero sobre todo económico, del soberano castellano.

 

El templo donde el obispo tenía su cátedra era denso, frio y oscuro. En las pesadas bóvedas y en las macizas paredes de piedra de sillería, apenas se abrían unos oscuros y estrechos vanos para dejar pasar la luz. Don Mauricio recordaba con envidia, la visita que hizo en su reciente viaje por Europa, a la catedral de Chartres, donde los amplios ventanales dejaban pasar la luz a chorros. Él necesitaba una catedral luminosa como aquella, así que tras celebrar la boda real con el boato correspondiente en la vieja catedral, comenzó a jugar sus cartas.

 

El reino de Castilla no tenía una capital política reconocida. Burgos, Valladolid, Segovia o Toledo, se convertían en sede de la corte, según la conveniencia o circunstancia política, pero existía un acuerdo tácito entre los cortesanos por considerar a Burgos como cabeza de Castilla, y a tal categoría le correspondía un templo catedralicio acorde al prestigio de esta capitalidad. Este argumento es el que esgrimía don Mauricio ante el rey para justificar su plan y recabar su apoyo. Y para que el cabildo catedralicio le diera su aprobación, argumentaba que Dios nuestro Señor necesitaba un templo luminoso donde su poder creador se manifestara con todo su poder y su fuerza.

 

El obispo burgalés, sabía que pecaba de vanidad al imaginar que vería terminada la nueva catedral. Tenía 35 años y si era voluntad de Dios podría vivir hasta los 60 ó quizás alguno más, pero se le antojaba que con un poco de suerte y si las obras comenzaban de inmediato, podría contemplar la obra terminada antes de morir. Así que sin demora, se puso a la tarea de conseguir los privilegios y donaciones reales, las indulgencias papales, y a la elección del maestro constructor de obras.

 

Tal fue el impulso que tomaron las obras, que la mañana del 21 de julio de 1221 se colocó sobre los cimientos de la seo, el primer sillar con la siguiente inscripción: Fernando rey de Castilla y Mauricio obispo de Burgos, hicieron este templo en el año del Señor de MCCXI. Nueve años más tarde, la cabecera y el crucero de la nueva catedral estaban terminados, y hacia el oeste comenzaba a elevarse la gran nave central que parecía querer engullir a la vieja catedral; así que don Mauricio decidió que había llegado el momento de consagrar la nueva catedral y comenzar el derribo de la vieja. Y así se hizo en 1230, aprovechando la presencia en Burgos del rey Fernando.

 

 

Imágenes labradas en piedra

 

Don Mauricio fallecía en octubre de 1238 y el rey Fernando en mayo de 1252. Ninguno, a pesar de la buena marcha de las obras, pudo ver terminado el proyecto que juntos habían comenzado, pues estas concluyeron en el año 1260, 39 años después de iniciadas. Todo un record para la época, que le permite ostentar el título honorífico de ser la primera catedral iniciada y terminada en estilo gótico en España.

 

Enrique de Rouen, continuador de la obra proyectada por un desconocido primer maestro que el escritor José Luis Corral en su novela “El número de Dios”, identifica como su tío Luis de Rouen; quiso dejar para la posteridad las figuras talladas en piedra de los personajes que promovieron la construcción de la catedral gótica de Burgos, y así, en el parteluz de la puerta sur o puerta del Sarmental, se halla don Mauricio con mitra y báculo episcopal, y en el claustro alto de la seo, podemos ver las imágenes del joven rey Fernando de Castilla ofreciendo el anillo de esponsales a su primera y bella esposa doña Beatriz de Suabia.

 

 

Antonio Adeliño Vélez

 

TAMBIÉN POR TI

 

Por tantos, es el lema elegido por la Conferencia Episcopal para concienciar a todos los católicos de la conveniencia de marcar la “x” en la casilla de la declaración de la renta a fin de indicar que nuestra asignación tributaria, la hacemos en favor de la Iglesia Católica.

 

 Todos los que estamos obligados a presentar la declaración de la renta, debemos hacer este gesto. No tiene coste alguno para el contribuyente; por lo que no tenemos que ingresar más, ni nos devolverán menos. Lo que hacemos, es ordenar a los gestores de la hacienda pública que el 0´7% de la base imponible de nuestra declaración de la renta, sea destinado a colaborar en la labor que desarrolla la Iglesia.

 En el año 2007 se eliminaron las aportaciones directas del Estado para la financiación de la Iglesia Católica; por lo que corresponde a todos los creyentes participar en su sostenimiento, mediante la asignación tributaria del 0´7%; entregando donativos puntuales; aumentando la generosidad en las colectas ordinarias, o pagando una cuota parroquial anual.

 

 Como hemos podido leer en los folletos informativos de las campañas de concienciación; la labor social que la Iglesia Católica desarrolla con nuestras aportaciones, es ingente. Está presente en múltiples campos y actividades, atendiendo a los más desfavorecidos de la sociedad: ancianos sin recursos, enfermos crónicos, niños desamparados, personas sin hogar, inválidos, drogadictos,  etc.

 

 Pero también está a tu lado. También está por ti. Te admitió en su seno cuando recibiste el bautismo y te apuntó en el libro de la Vida. Te administró el pan del cielo cuando recibiste la primera comunión. Te confirmó cuando creciste en la fe y pediste ser tú mismo quien proclamara el credo ante el Sr. Obispo o su Vicario. Fue testigo de tu compromiso matrimonial cuando prometiste fidelidad a tu cónyuge ante la asamblea de fieles. Y mañana, cuando nos digas adiós, abrirá sus puertas para que toda la comunidad te encomiende a la misericordia divina, y seas admitido sin demora en la casa del Padre.

 

 Ese pequeño signo. Esa equis,  es un signo de multiplicación. Tú, como el muchacho del Evangelio, pones poquito: cinco panes y dos peces; pero con ello, el Señor da de comer a cinco mil. Así que no olvides nunca poner la “x” a favor de la Iglesia Católica; hazlo por tantos que lo necesitan. Márcala también por ti.

 

 

Antonio Adeliño Vélez

 

¿QUE DÍA CRUCIFICARON A JESUCRISTO?

 

La Semana Santa se celebra, coincidiendo con la primera luna llena de primavera. O para ser más exactos, la pascua cristiana se celebra el primer domingo que sigue a la primera luna llena del equinoccio de primavera (21 de marzo). La celebración del domingo de resurrección se determinó en el primer Concilio de Nicea el año 325, y no es casual ya que Jesús murió un viernes con luna llena durante la pascua judía, que se celebra el día 15 del primer mes del calendario hebreo.

 

 Pero este calendario es luni-solar y tiene variaciones significativas respecto a nuestro calendario solar, con lo cual el quinceavo día del mes de nisán en el calendario judío, varía según los años.  Lo que nos lleva a hacer una comparativa de ambos calendarios y buscar una fecha en que coincidan las siguientes variables: viernes, luna llena y pascua judía. Y los expertos señalan dos fechas: el día 7 de abril del año 30 y el día 3 de abril del año 33.

 

 Si esto es así, ¿Por qué no se acepta alguna de estas fechas? Sencillamente porque en el primer caso, Cristo habría espirado con 36 años, y en el segundo con 39. Algo que choca con la creencia general de que Jesús murió con 33 años. Por lo que, además de la astrología debemos analizar algunos datos históricos y la tradición cristiana para llegar a una conclusión más o menos definitiva.

 

 La tradición cristiana, basada en la Sagrada Escritura, sostiene que el hijo de Dios murió con 33 años y se fundamenta en el Evangelio de San Lucas (3, 23) donde se afirma que Jesús al empezar la vida pública, tenía unos 30 años. Por otra parte el evangelista San Juan, nos dice que el Mesías subió en tres ocasiones a Jerusalén para celebrar la Pascua. De aquí se desprende con cierta lógica que Jesucristo tenía unos 33 años cuando fue crucificado.

 

 Pero los historiadores afirman que no se puede sostener la muerte de Cristo a los 33 años, porque los últimos datos hallados demuestran que el infanticida Herodes “el Grande”, rey de Judea cuando nació Jesús en Belén; murió el año 4 antes de nuestra era. Lo que indica que el monje matemático Dionisio el exiguo (siglo VI), no acertó al determinar el año cero de la era cristiana (anno Domini-año del Señor) y que el niño Dios nació el año 6 ó 5 a de C., pues Herodes mandó matar a los menores de dos años.

 

 Si el dato anterior, le contrastamos con el hecho histórico documentado de que el romano Poncio Pilatos, prefecto de Judea que lavándose las manos condenó a muerte a Jesús; ocupó el cargo desde el año 29 al 37, resulta que Jesús falleció con una edad de entre 34 y 42 años, (29+5=34).

 

 El análisis de todos los datos nos permite afirmar casi con certeza que Jesucristo espiró a las tres de la tarde (hora nona) del día 7 de abril del año 30 de nuestra era, a la edad de 36 años. La fecha del año 33 a la edad de 39 se aleja de la tradición cristiana que cree que el Salvador tenía al fallecer unos 33 años y aunque no tenga valor científico, si es testimonial. Al fin y al cabo, es la comunidad cristiana quien celebra la resurrección del Hijo de Dios, al tercer día de haber sido crucificado, muerto y sepultado.

 

 

 

Antonio Adeliño Vélez

 

COMULGAR POR PASCUA

 

El miércoles de ceniza comenzábamos la cuaresma, que es un tiempo de conversión para cada creyente y un camino de renovación que debemos aprovechar para celebrar convenientemente la Semana Santa y la Pascua. Tres son los elementos penitenciales establecidos por la Iglesia que nos ayudarán en el camino de conversión: Oración, ayuno y limosna.

 

Es el Espíritu Santo quien nos mueve a iniciar esta senda de renovación, pero nosotros hemos de ser dóciles a sus indicaciones escuchando la Palabra y orando con ella, pues allí veremos que Dios no abandona al hombre en su pecado y sale a su encuentro. Él está pendiente del regreso del hijo derrochador y libertino, para continuar la relación paterno filiar interrumpida, pero no destruida, por el pecado; porque aunque una madre pudiera olvidarse del hijo de sus entrañas, Dios no se olvida. (Is. 49,15).

 

Conversión, renovación, reconciliación; son tres conceptos que alcanzan una dimensión trinitaria, pues es el Padre quien nos reconcilia en el Hijo por la acción del Espíritu Santo. Será el sacerdote quien sacramentalmente haga presente a Cristo, que es quien realmente perdona y cura la herida del pecado para que iniciemos una nueva vida, inhabitados por el Espíritu Santo y acogidos por el Padre.

 

El ascenso hacia la cumbre pascual ya ha comenzado, y conviene ir despojándonos del hombre viejo, cuyas actitudes lastran el caminar, para vestirnos con la túnica blanca y ligera de la gracia. El fin último de la cuaresma es llegar a la Pascua en estado de gracia para comulgar y hacernos acreedores de la promesa de salvación de Jesús: “Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna, y yo le resucitaré el último día” (Jn. 6,54).

 

 

Antonio Adeliño Vélez

 

¿QUIENES FUERON LOS REYES MAGOS?

 

En unos días celebraremos la fiesta de los Reyes Magos. Un día de ensueño, muy nuestra y a la que está quitando protagonismo un Papá Noel el importado, que por designio de Coca-Cola cambió el color del traje verde por el rojo de esa multinacional. Aunque la ilusión de los niños viendo pasar la cabalgata de sus Majestades con el acompañamiento real, no puede ser comparada con la simplicidad de un señor con barba blanca y un gorro con borla. Pero ¿Quien son los Reyes Magos?

 

Los Reyes Magos son unos misteriosos personajes que traen regalos a los niños en la madrugada del día 6 de enero. Buscar en los orígenes de esta tradición popular nos lleva al Evangelio de San Mateo. En el capítulo 2, 1-12, se narra cómo unos Magos, guiados por una estrella luminosa, llegaron a Belén para adorar y ofrecer sus dones al Mesías recién nacido; y burlando al infanticida Herodes, rey de Judea, se volvieron a su tierra por otro camino. Pero San Mateo, no ofrece detalles sobre su origen, ni siquiera afirma que fueran reyes; habla de unos magos de oriente. Existen distintas interpretaciones que dicen que los Reyes Magos podrían haber sido astrólogos, babilonios o sacerdotes persas.

 

Aunque en el Evangelio no se cita el lugar de procedencia, todo apunta a que fueran originarios de Babilonia o de Persia, y lo más probable es que llegaran a Jerusalén dos meses después del nacimiento del niño Jesús.

 

En cuanto a su número, se acepta el de tres, debido a que fueron tres los presentes ofrecidos al Rey de reyes. Sus nombres originales, tampoco los conocemos y son distintos según las lenguas en que se expresen. Los armenios que suponen que fueron doce, les asignan doce nombres. La tradición occidental les conoce como Melchor, Gaspar y Baltasar.

 

El venerable monje benedictino Beda, doctor de la Iglesia, los describe así en su códice: Melchor, anciano de blancos cabellos y larga barba del mismo color; Gaspar es más joven y rubio; Baltasar es negro. Beda, los consideró representantes de Europa, Asia, y África; con el fin de acentuar la soberanía de Cristo sobre todas las razas y países.

 

Su destino tras la adoración es incierto. San Mateo solo dice que regresaron a su país por otro camino. Una piadosa tradición afirma que fueron discípulos de Santo Tomás. Otros afirman que fueron consagrados obispos y murieron martirizados hacia el año 70. Sus supuestas reliquias, fueron transportadas desde Milán (Italia) a Colonia (Alemania) en el siglo XII, y son veneradas en un relicario bizantino existente en su catedral.

 

En cuanto a la misteriosa estrella que les guió hasta Belén, se han hecho conjeturas sobre una triple conjunción de los planetas Júpiter y Saturno a su paso por Piscis. También se habla de la transición de un cometa. La tradición afirma que esa gran estrella, una vez concluido su providencial cometido, estalló como una flor de luz en diminutos trozos que se esparcieron por la tierra convertidos en preciosos rubíes.

 

En la biblioteca de la universidad de Salamanca se encuentra un curioso códice del siglo XV, titulado Historia de los Reyes Magos, donde se relata su trayectoria durante la adoración y después de la misma. Aunque está plagado de citas del Antiguo Testamento, su historicidad no queda probada y el mejor testimonio es el recogido en el Evangelio de San Mateo.

 

 

Antonio Adeliño Vélez

 

Oídos sordos al desánimo

 

Cualquier actividad apostólica, de voluntariado o incluso laboral, la comenzamos con una gran dosis de ilusión.  Con el paso del tiempo y al repetir muchas veces las mismas cosas, o cuando los objetivos no se alcanzan del todo a pesar del esfuerzo empleado; es cuando surge el desánimo o nos acechan las dudas sobre si de verdad vale la pena el derroche de tantas energías. Para disipar esas dudas se propone la moraleja que se desprende de esta fábula, y que comienza así:

 

En un lugar de un bosque frondoso se celebraba una vez, una carrera de sapos. El objetivo consistía en ascender hasta la cima de una roca grande. Además de toda la familia de batracios, una multitud de animales se había congregado a contemplar el espectáculo. La mayoría no creía que los sapos pudieran alcanzar la cumbre y decían sin disimulo: ¡Qué pena!,  la prueba es muy difícil, no lo van a conseguir.

 

La carrera comenzó y al poco tiempo, algunos sapos desistieron del intento. Otros tantos, flaqueaban a mitad de la prueba. Pero había uno que persistía en el esfuerzo con determinación y sin afectarle las voces del gentío que continuaba gritando: ¡Qué pena!, no lo van a conseguir.

 

Cuando ya se divisaba la meta, solo un sapo continuaba en la carrera. Los demás se desanimaron y abandonaron la competición. Y, mientras el intrépido sapo, seguía en su afán de superar los obstáculos; los espectadores aumentaban el vocerío y gritaban con más fuerza: ¡Es imposible! ¡No lo conseguirá!

 

Al final, nuestro sapo se hizo con el triunfo en solitario y los demás participantes quisieron saber, cuál era el secreto para alcanzar el éxito en una prueba tan difícil. Un sapo atlético se acercó al campeón para preguntárselo, y descubrió que... ¡era sordo!

 

Moraleja: “Al desánimo, oídos sordos”. La constancia y la paciencia son las virtudes más importantes para conseguir el éxito.

 

Antonio Adeliño Vélez

 

 

EN LAS CATACUMBAS O EN LAS AZOTEAS

 

No transcurren buenos tiempos para la fe. El laicismo militante, del que hacen gala ciertos gobernantes y algunos medios de comunicación, no solo postula una fe privada y muda; sino que además atacan descaradamente y con desdén, a la Iglesia Católica y a la religión que profesamos más del ochenta por ciento de la población española.

 

Lejos de desanimarnos, la situación no pude ser más favorable para probar nuestras convicciones religiosas. Esta coyuntura, debe de estimularnos para desterrar la dejadez y blandura con que vivimos nuestra fe, y para ahuyentar la indiferencia con que asistimos a los ataques a la religión y a las enseñanzas del magisterio eclesial.

 

Jesucristo nos marcó la pauta a seguir para cuando llegaran estos días: "No los temáis. Lo que yo os digo de noche, decirlo en pleno día, y lo que escucháis al oído, predicadlo desde las azoteas". (Mt 10, 26-27)

 

Ha llegado el tiempo de mantenernos firmes en nuestras convicciones, sin miedo al vituperio y al aborrecimiento del vecindario. Porque lo que se pretende, no es nuestro aniquilamiento, que les deslegitimaría; sino más bien, nuestra reclusión a las catacumbas de la tibieza, la indiferencia y el silencio, que les envalentona para seguir con el acoso y derribo.

 

La defensa de nuestra fe, nos pide que actuemos sin dilación con los instrumentos que tenemos a nuestro servicio: Exijamos para nuestros hijos, educación religiosa en las escuelas. Contribuyamos con nuestros impuestos al sostenimiento de la Iglesia Católica. Participemos en los actos litúrgicos de nuestra Parroquia con asiduidad y con alegría. Y si en defensa de nuestra identidad religiosa y de nuestra cultura cristiana, tenemos que salir a la calle, ¡salgamos! Nuestro sitio está en las azoteas, no en las catacumbas.

 

 

Antonio Adeliño Vélez

 

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